El Instituto Nacional de Semillas (INASE) aprobó la Resolución 392/2026 que obliga a las plantas deslintadoras de algodón a integrar un sistema de monitoreo a la plataforma Semilla Segura.
La medida incorpora herramientas de inteligencia artificial y captura de imágenes para reforzar la fiscalización de la cadena semillera del algodón.
Según el organismo, el objetivo es mejorar la trazabilidad del proceso, optimizar recursos de control y garantizar la correcta declaración de la superficie ante el SISA.
La implementación tecnológica se realizará en el marco del convenio con la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, conocido como Bolsatech, que aporta infraestructura y soporte.
La normativa prevé la instalación de cámaras en accesos y en las zonas de muestreo para registrar el ingreso de vehículos y las operaciones de deslinte.
El sistema quedará integrado a la plataforma Semilla Segura, mientras que las plantas deberán garantizar suministro eléctrico y resguardar la infraestructura instalada.
El algodón, con control en “tiempo real”
La captura constante de imágenes permitirá a los inspectores verificar procedimientos y tiempos de operación sin necesidad de presencia física permanente.
Este seguimiento remoto busca reducir diferencias entre lo declarado y lo efectivamente procesado, y facilitar cruces con la información cargada en el SISA.
La resolución también exige que el ingreso de semillas a las plantas esté respaldado por un Documento de Tránsito Vegetal (DTV) o una Carta de Porte (CP), y en su defecto la información deberá cargarse en el sistema.
Las plantas tendrán plazo hasta el 30 de diciembre de 2026 para completar la instalación de equipos y obtener la aprobación técnica del INASE.
Desde el organismo advirtieron que el incumplimiento podrá derivar en sanciones previstas por la normativa vigente, incluyendo suspensiones administrativas.
Impacto en la cadena y en productores
Para el sector, la norma promete mayor transparencia y trazabilidad, aspectos clave para acceder a mercados exigentes y mejorar la confiabilidad de la semilla algodonera.
Sin embargo, la obligatoriedad también plantea desafíos operativos y económicos para plantas de menor escala, que deberán adaptar infraestructura y procesos.
El esquema centralizado de instalación y mantenimiento por parte de Semilla Segura pretende mitigar costos técnicos, aunque no elimina la necesidad de inversión mínima por parte de las plantas.
Otro punto crítico será la conectividad y la seguridad de los datos, temas en los que el convenio con Bolsatech deberá ofrecer garantías operativas y técnicas.
Qué deben hacer productores y plantas
Las plantas deslintadoras deben revisar su inscripción en INASE, preparar la documentación de ingreso de semillas y coordinar con la plataforma para la instalación de cámaras.
Los productores y transportistas, por su parte, deben asegurarse de contar con DTV o CP válidos y colaborar con la trazabilidad digital que exige la norma.
El calendario obliga a tomar decisiones rápidas: la fecha límite del 30 de diciembre de 2026 deja tiempo para la adaptación pero requiere planificación inmediata por parte de todos los actores.
Para consultas técnicas y administrativas, el INASE y la Bolsa de Cereales son los canales oficiales para coordinar la implementación y resolver dudas sobre cumplimiento.



