LA SEMILLA EN PRIMER PLANO: qué dijo la líder argentina de la ISF
Lorena Basso, empresaria y dirigente argentina, brindó una entrevista exclusiva a Infocampo Estudio en la que trazó un panorama sobre la demanda global de semillas. Su voz hoy pesa en la agenda internacional porque encabeza la Federación Internacional de Semillas (ISF) en un momento de cambio para el agronegocio.
La dirigente puso el foco en cómo se percibe a Argentina en el exterior y en el impacto que esa imagen tiene sobre la comercialización de servicios agrícolas. “UPOV 78” y el debate público sobre semillas generan, dijo, malentendidos que afectan la confianza de clientes y socios internacionales.
Basso destacó que no siempre se entiende la especificidad del debate sobre el “uso propio oneroso” y que esa confusión complica las negociaciones técnicas y comerciales. Claridad normativa es, según ella, un requisito para explicar qué se protege y por qué en materia de obtenciones vegetales.
LAS SEMILLAS, EN ARGENTINA Y EL MUNDO
Al asumir la presidencia de la ISF, Basso subrayó que la semilla dejó de ser un mero insumo y pasó a ser un activo estratégico frente a cambios en la demanda y restricciones ambientales. La semilla hoy condensa innovación, propiedad intelectual y servicio para cerrar brechas productivas y nutricionales.
Para la dirigente, contar con un marco normativo moderno favorece a toda la cadena porque facilita ventas de servicios, inversiones y negocios más estables. Una ley de semillas que reconozca derechos de los obtentores impulsa tanto a la investigación como al desarrollo de tecnologías adaptadas al cambio climático.
En su análisis entró la erraticidad climática como factor que eleva la demanda por semillas más resilientes y con mayor valor agregado. La semilla funciona como herramienta principal de mitigación de riesgos para productores que enfrentan mayor variabilidad y costos crecientes.
Durante una charla en Guatemala citó datos que ponen en dimensión el desafío climático: por cada grado de temperatura que sube, la productividad del maíz cae aproximadamente 7 %. Ese número explica por qué la innovación en genética y manejo es hoy decisiva para sostener rendimientos.
El nombramiento de Basso al frente de la ISF representa además un hito para la agroindustria argentina y un símbolo sobre liderazgo femenino en el sector. Promover mujeres en cargos directivos dentro de empresas semilleras y asociaciones es parte de su agenda pública.
La presidenta aclaró que la agenda técnica de la ISF no cambió por su llegada, pero que la visibilidad puede incentivar a más mujeres a aspirar a puestos de conducción. Mayor diversidad en directorios es, para ella, condición para que las decisiones del sector reflejen todas las perspectivas.
EL DEBATE ARGENTINO POR LA LEY DE SEMILLAS
En el plano local, el tema volvió a la agenda pública tras el último Congreso Aapresid, donde hubo un panel con representantes del INASE, el ruralismo, la Asociación de Semilleros y entidades técnicas. El debate reúne a todos los eslabones y toca aspectos técnicos, comerciales y políticos.
Los actores discuten la necesidad de una actualización de la Ley de Semillas que reconozca con mayor claridad la propiedad intelectual sobre biotecnologías y mecanismos de comercialización. Modernizar la ley busca equilibrar incentivos a la innovación con accesibilidad para productores.
Uno de los nudos centrales es cómo conciliar el derecho de los obtentores con la práctica del uso propio oneroso que reclaman ciertos sectores agrícolas. La percepción internacional sobre cómo se resuelvan estos puntos puede condicionar exportaciones de servicios y confianza inversora.
El jefe de redacción de Infocampo, Favio Ré, planteó la pregunta que quedó flotando tras el congreso: ¿está cerca un acuerdo sectorial para una nueva ley de semillas? La respuesta aún está abierta y dependerá de negociaciones entre el Estado, las empresas y las entidades del campo.
Más allá del texto legal, lo que está en juego es la capacidad del país para atraer inversión, sostener la innovación y ofrecer semillas que respondan a desafíos productivos y ambientales. Una ley clara también impacta en la disponibilidad de tecnologías para pequeños y medianos productores.
Lo que vendrá será un semestre clave para seguir la evolución del debate en mesas técnicas, el posicionamiento del INASE y los plazos legislativos. Palabra de Campo seguirá cubriendo las negociaciones y entrevistará a los protagonistas para explicar cómo cada decisión afecta precio, oferta y resiliencia del sistema agroalimentario.




