La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó un informe que proyecta una cosecha total de granos de 155,8 millones de toneladas para la campaña 2026/27 si las condiciones climáticas acompañan. El dato coloca a la campaña como potencialmente la segunda más grande de la historia agrícola argentina.
El informe llega en un contexto marcado por el fenómeno El Niño, que promete lluvias superiores a la media en amplias zonas productivas. Para productores, exportadores y autoridades, ese factor climático será central para convertir proyecciones en realidad.
La cosecha con El Niño
Entre los principales cultivos, la BCR estima una producción de 67,5 millones de toneladas de maíz, 47,8 millones de toneladas de soja y 21 millones de toneladas de trigo. Estas cifras consolidan la expectativa de una campaña de elevada producción si las precipitaciones se distribuyen adecuadamente.
La proyección implicaría una caída cercana al 10 % respecto al récord de 172,4 millones de toneladas logrado en la campaña 2025/26, pero seguiría siendo la segunda marca histórica. Para los productores, mantener rindes frente a lluvias abundantes será el desafío agronómico principal.
Exportaciones y divisas
La BCR proyecta exportaciones de granos, aceites y subproductos por 113 millones de toneladas, cifra que también sería la segunda mayor de la historia. En términos monetarios, las exportaciones agroindustriales podrían alcanzar los US$ 42.200 millones.
El complejo maíz aportaría aproximadamente US$ 10.100 millones, un posible máximo histórico para el cereal, mientras que el trigo y el girasol contribuirían con cerca de US$ 3.500 millones y US$ 3.400 millones respectivamente. Si se confirma, el valor total superaría los US$ 41.800 millones estimados para la campaña actual y quedaría por encima del pico de 2021/22.
La soja, nuevamente al frente
El complejo soja volvería a concentrar la mayor parte de la generación de divisas, con exportaciones estimadas en alrededor de US$ 22.000 millones. La soja sigue siendo el motor económico del agro argentino por el volumen y el valor que mueve internacionalmente.
Las perspectivas también muestran un escenario favorable para el consumo interno, con máximos proyectados en la demanda de granos en chacra y en semilla. La utilización industrial de soja y derivados será clave para sostener ese consumo doméstico en 2026/27.
Riesgos y variables a monitorear
La BCR subraya que las estimaciones son preliminares y que los rendimientos tendenciales para cultivos de verano pueden ajustarse conforme avance la campaña. En ese proceso, la distribución temporal de las lluvias y las temperaturas será determinante para los rindes finales.
Además del clima, los analistas advierten que factores como los precios internacionales, el tipo de cambio y la infraestructura logística influirán en cuánto de esa producción llegará efectivamente a los mercados. Para los productores, la combinación de volumen y precio será decisiva en los ingresos reales por venta.
Impacto en la cadena agroindustrial y consumo
Las industrias ligadas a la transformación de soja, girasol, trigo y maíz, junto a las cadenas de proteína animal, contribuirían a sostener una elevada demanda interna de granos. Eso implica más actividad para los molinos, plantas de molienda y plantas de balanceados en regiones rurales y periurbanas.
Para las familias rurales y las economías locales, una campaña numerosa puede traducirse en más trabajo y movimiento comercial, pero también en desafíos técnicos y logísticos. La clave será que la campaña no solo sea grande en toneladas, sino eficiente en calidad y en la capacidad de llegar a la exportación.
Qué queda por delante
Si las condiciones climáticas acompañan, la campaña 2026/27 podría combinar una cosecha de 155,8 millones de toneladas con un nuevo máximo en generación de divisas para el agro argentino. Mientras tanto, productores y cadenas productivas deberán monitorear el clima y ajustar decisiones para transformar proyecciones en resultados concretos.



