Productores de Chubut entregaron un documento a las autoridades provinciales para exigir un plan de manejo del guanaco y medidas urgentes contra los depredadores, en una reunión que integró a la Federación que agrupa a las siete Sociedades Rurales de la provincia y representantes del Ministerio de Producción y de la Secretaría de Ambiente. El sector obtuvo el compromiso de una respuesta oficial para el 20 de agosto, fecha en la que esperan propuestas concretas y plazos de ejecución.
La demanda surge ante pérdidas que, según los productores, alcanzan hasta el 25 % de las majadas en las zonas más afectadas, un nivel que complica la viabilidad económica de la actividad ovina en la región. “Hay malestar generalizado; tocamos fondo con el tema de la paciencia”, dijo a este medio Andrés Fajardo, presidente de la Sociedad Rural de Comodoro Rivadavia y miembro de la Confederación de Asociaciones Rurales (CRA), en referencia al desgaste acumulado por años sin respuestas.
Los productores atribuyen el deterioro a la conjunción de varios factores: el avance de depredadores como el puma y el jabalí, la proliferación del guanaco como competencia por recursos forrajeros y un marco regulatorio que, aseguran, limita la posibilidad de control. Según el documento presentado, el crecimiento de poblaciones silvestres y la falta de políticas de manejo son elementos que potenciaron el problema en la última década.
En cifras aproximadas, los referentes del sector estiman que hoy hay al menos 1,5 millones de guanacos en la provincia y que, de los más de 3.100 establecimientos rurales, el 50 % permanece sin actividad o con capacidad productiva reducida. Además, denuncian la existencia de un “vacío legal” que deja desprotegidos a los productores cuando intentan defender sus campos y animales.
Qué reclaman los productores y por qué importa
El reclamo exige un paquete de medidas que incluye la elaboración de un plan estratégico de desarrollo productivo, un programa de control de depredadores, un manejo específico del guanaco y la reglamentación de áreas protegidas con criterios compatibles con la producción. Los productores pidieron además la réplica de la Resolución 128/2025 de Santa Cruz, que actualizó el manejo de la especie, reguló su aprovechamiento y estableció normas para su comercialización.
En lo normativo, el sector apunta a cambios que permitan recuperar herramientas que, según señalan, fueron suprimidas por reformas recientes: la eliminación de la comisión provincial de control de especies depredadoras dejó carencias operativas que hoy se traducen en más pérdidas. Reclaman que la provincia recupere capacidades técnicas y decisiones ágiles frente a la emergencia productiva y ambiental.
Además del conflicto con la fauna, Chubut enfrenta un problema sanitario que complica la recuperación: según los productores, la provincia registra 74 focos de sarna ovina y, aunque el gobierno provincial anunció un fondo de $1.100 millones para un plan sanitario, los dirigentes advierten que esos recursos todavía no se aplicaron en su totalidad. En 2016 la provincia había vuelto a ser considerada libre de la enfermedad y los productores reclaman medidas urgentes para evitar un retroceso mayor.
Los más afectados son los pequeños productores de la meseta, donde el 80 % de los establecimientos tiene menos de 1.000 ovinos y la pérdida anual de entre el 20 % y el 25 % de la hacienda puede convertir la actividad en inviable. “Si pierde el 20 % o el 25 % de su hacienda todos los años, la actividad pasa a ser insostenible”, resumió Fajardo, subrayando el impacto social en empleo y mantenimiento de pueblos.
En términos de stock, los productores recuerdan que hace una década Chubut contaba con más de 5 millones de ovinos y que hoy las estimaciones ubican el número entre 2,5 y 3 millones, según encuestas y relevamientos privados. Esa merma no solo reduce producción y divisas sino que también afecta el tejido productivo regional, con campos que van quedando sin cultivo ni actividad asociada.
Propuestas concretas y el desafío de un equilibrio
En el documento presentado a las autoridades, la Federación pidió un censo actualizado del guanaco y del ganado, cambios legislativos para el manejo de depredadores, recursos para ejecutar el plan sanitario y la elaboración de un plan de manejo del guanaco con metas y controles. “Tenemos que dejar de hacer diagnósticos y pasar a decisiones concretas y soluciones precisas”, resumió Fajardo, exigiendo plazos y responsables.
Los productores insisten en la necesidad de una estrategia de largo plazo que compatibilice la conservación ambiental con la producción, proteja a quienes viven del campo y regule adecuadamente las áreas protegidas. Mientras esperan la respuesta comprometida para el 20 de agosto, advierten que aún existen herramientas para evitar que la crisis productiva y sanitaria se profundice y que el futuro de la ganadería ovina en la Patagonia depende de decisiones públicas rápidas y consensuadas.



