Productores de Santa Cruz enfrentan un conflicto creciente con la fauna nativa: los guanacos compiten con las ovejas no solo por pastizales, sino también por el acceso al agua en bebederos artificiales. Técnicos del INTA AER Los Antiguos investigaron el problema y validaron dos soluciones prácticas y de bajo costo para excluir a los guanacos de los bebederos destinados al ovino, sin impedir el acceso del ganado. El resultado favorece la recuperación de pastizales, reduce presiones sobre los recursos hídricos antrópicos y ofrece alternativas más económicas frente a obras mayores como perforaciones o traslados de agua.
El problema: guanacos y ovejas compitiendo por agua y forraje
En el noroeste de Santa Cruz, muchas estancias tienen aguadas y bebederos distribuidos dentro de los cuadros de pastoreo. Allí, los guanacos utilizan de forma intensiva las fuentes de agua antrópicas, permaneciendo en ellas durante varias horas diarias. Ese uso continuo genera dos impactos principales: reduce la disponibilidad de agua para las ovejas y provoca un sobrepastoreo local que degrada pastizales, con efectos en la calidad del suelo y la productividad forrajera. Para los productores, la respuesta habitual ha sido invertir en nuevas perforaciones o en reabastecimiento por camiones cisterna, soluciones costosas que no siempre mejoran la distribución del consumo entre especies.
Las soluciones propuestas por INTA
Los técnicos del INTA evaluaron y validaron dos alternativas sencillas que restringen el acceso de los guanacos a bebederos construidos para ovejas, sin impedir que las ovejas beban:
– Alero o techo sobre el bebedero: se proyecta una cubierta que deja un espacio libre por debajo suficiente para que la oveja pueda ingresar, pero que evita que el guanaco, de mayor tamaño y postura erguida, pueda acceder cómodamente al bebedero.
– Alambrado elevado con apertura inferior y alambre superior alto: consiste en un cerco con una abertura inferior de aproximadamente 80 cm y un alambre superior situado a más de 1,20 m, generando una barrera total cercana a los dos metros de altura. Esa estructura impide que los guanacos salten sobre el alambrado, mientras las ovejas atraviesan la abertura inferior sin dificultad.
Ambas opciones se basan en materiales disponibles en el campo y fueron diseñadas pensando en su viabilidad económica y operativa para los productores patagónicos.
Metodología del estudio
El trabajo se desarrolló entre marzo de 2024 y abril de 2025, con un control adicional en diciembre de 2025, en campos situados entre la ruta nacional 40 y la ruta provincial 43. Se seleccionaron cuatro establecimientos con múltiples fuentes de agua, privilegiando aquellos bebederos frecuentados por guanacos y con presencia de agua casi todo el año —sectores con actividad de veranada e invernada—.
Los investigadores utilizaron cámaras trampa para monitorear el uso de los bebederos antes y después de la instalación de las restricciones. Los registros continuaron durante un año y se complementaron con relevamientos a pie para estimar la población de guanacos en las inmediaciones. Esta metodología permitió comparar patrones de uso del recurso hídrico y evaluar efectos sobre la dinámica de pastoreo y la recuperación de pastizales.
Resultados principales
Los datos evidenciaron que los guanacos hacen un uso intensivo de los bebederos: la permanencia promedio diaria fue de 3 horas y 37 minutos para guanacos, frente a 1 hora y 38 minutos en ovinos. Las cámaras mostraron un comportamiento dominante de los guanacos: cuando un grupo de entre doce y quince individuos rodea un bebedero, con frecuencia impide la llegada de hasta cien ovejas. En esas condiciones, las ovejas rara vez se acercan mientras los guanacos están presentes.
Tras la implementación de las restricciones, los bebederos quedaron excluyentes para el guanaco pero accesibles para las ovejas. En al menos uno de los sitios monitoreados, la restricción provocó una reducción notable en la presencia de guanacos durante el invierno, lo que permitió a los pastizales recuperarse. El descanso del pasto —al disminuir la presión de consumo por parte de los guanacos en épocas críticas— favoreció también la mejora de los suelos por la menor compactación y erosión local.
Eficacia y costos
Algunas de las soluciones evaluadas ya se empleaban de manera aislada en establecimientos de la zona, pero el estudio del INTA permitió validar de forma sistemática su eficacia y confirmar que no limitan el acceso del ovino. La alternativa del alambrado elevado resulta especialmente atractiva por su bajo costo y facilidad de ejecución con materiales que usualmente se encuentran en el campo. Esa economía contrasta con las inversiones mayores que requieren perforaciones o el traslado permanente de agua en camiones.
Impacto para la gestión y recomendaciones prácticas
La validación técnica de estas medidas ofrece a los productores herramientas concretas para reducir la interacción competitiva entre guanacos y ovejas en torno a fuentes de agua antrópicas. Entre las recomendaciones prácticas derivadas del estudio se encuentran:
– Priorizar la adaptación de bebederos más frecuentados por guanacos para maximizar el efecto de la medida.
– Emplear alambrados elevados donde la topografía y la logística lo permitan, por su bajo costo y rápido montaje.
– Implementar cubiertas o aleros en bebederos puntuales que presenten uso continuado por fauna silvestre y riesgo de bloqueo del acceso al ganado.
– Complementar estas medidas con monitoreo por cámaras para evaluar su eficiencia y ajustar diseños según tamaño de grupos de guanacos y comportamiento local.
– Considerar estas alternativas antes de invertir en nuevas fuentes de agua o en traslados de líquido, dado su potencial para mejorar la distribución del recurso con menor inversión.
Contexto más amplio y conclusiones
El estudio, titulado “Validación de estrategias para el manejo del guanaco en campos productivos de Patagonia Sur”, aporta evidencia aplicada sobre cómo reducir la competencia entre fauna silvestre y sistemas productivos ovinos centrando el manejo en las fuentes de agua antrópicas. Más que una solución definitiva al conflicto entre ganadería y fauna nativa, las restricciones validadas constituyen una herramienta práctica que mejora la convivencia y la sostenibilidad productiva en campos de Santa Cruz.
Para los productores, la clave es combinar medidas físicas simples y monitoreo continuo para lograr un uso más homogéneo del recurso forrajero y del agua, con menores costos que alternativas hidráulicas mayores. Para políticas públicas y programas de extensión, los resultados enfatizan la importancia de promover soluciones técnicas verificadas que integren conservación y producción, favoreciendo la recuperación de pastizales y la reducción de tensiones en paisajes compartidos por animales silvestres y ganado.





