Soja cae por quinta jornada consecutiva en Chicago y llega a mínimo en siete semanas

El grano perdió más de US$11 por tonelada en una semana; el avance de la cosecha estadounidense y las perspectivas de una producción récord en Brasil presionaron las cotizaciones, pese a las importantes compras de China en el mercado norteamericano

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El precio de la soja acumuló cinco jornadas de caída en la Bolsa de Chicago y tocó su nivel más bajo en siete semanas, en un movimiento que interpela a productores y comerciadores en la región. La baja responde a una combinación de avance de cosecha en Estados Unidos y expectativas de una oferta récord desde Brasil que podrían aumentar la oferta global.

El contrato de noviembre cerró a US$463,43 por tonelada, tras perder US$0,92 por tonelada en la jornada y US$11,30 por tonelada en la semana, lo que equivale a una caída del 2,38 %. Estos números revelan una corrección que, aunque moderada en términos relativos, cambia las señales para la comercialización de la campaña austral.

Oferta global al alza: Brasil y la cosecha estadounidense

Entre los factores que presionan los valores, los analistas destacan la mirada del mercado hacia la campaña sudamericana y, especialmente, al avance rápido de la siembra en Brasil. La Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) proyectó una cosecha récord de 181,6 millones de toneladas, una cifra que podría aumentar significativamente la disponibilidad de soja para el mercado internacional.

El rápido ritmo de siembra en Brasil y la expectativa de mayor oferta internacional cambian la dinámica de poder entre compradores y vendedores, especialmente frente a fuertes ventas latentes por parte de los originadores. Para los países exportadores, un volumen mayor implica presión sobre los márgenes y la necesidad de redefinir estrategias comerciales y logísticas.

Además, en Estados Unidos el avance de la trilla reduce la incertidumbre sobre oferta inmediata y aumenta la oferta disponible en el mercado físico y para embarque. Según especialistas, el clima benigno previsto para los próximos días podría acelerar aún más la cosecha norteamericana, profundizando la tendencia a la baja de los precios.

Los datos de la industria estadounidense aportan otra señal: la molienda de soja cayó 4,5 % en septiembre respecto de agosto, hasta ubicarse en 5,34 millones de toneladas, una lectura que sugiere menor demanda doméstica para aceite y harina. Una molienda más baja deja más granos sin procesar para ser comercializados, lo que añade presión de oferta sobre los precios internacionales.

En paralelo, China realizó compras importantes en días recientes, estimadas entre 1,2 y 1,5 millones de toneladas, pero según operadores ese volumen no alcanzó a compensar la debilidad generada por el avance de la cosecha. Analistas como Nehuén López señalan que esas compras equivalen a entre 18 y 23 cargamentos, pero el mercado global sigue sensible a cambios en la oferta prevista desde Brasil y EE. UU.

Impacto doméstico y decisiones de los productores

En Argentina la caída internacional se refleja en mercados locales, donde la soja con entrega en noviembre retrocedió desde niveles cercanos a US$380 hasta ubicarse en torno a US$370 por tonelada. El mercado físico también mostró variaciones en pesos: la soja disponible bajó de $560.000 a $557.000, mientras que la posición noviembre se sostuvo en US$370.

Los precios siguen siendo considerados atractivos por buena parte del sector, pero la tendencia a la baja obliga a productores a replantear ventas, almacenamiento o coberturas cambiarias para proteger márgenes. Muchos agricultores evalúan si liquidar parte de lo cosechado antes de que avance la oferta sudamericana o aguantar esperando una recuperación ligada a la demanda global.

En Estados Unidos ya se cosechó el 46 % de la superficie sembrada con soja, aunque persisten retrasos en zonas clave como Nebraska e Iowa, con atrasos cercanos al 28 %, y de hasta el 12 % en Dakota del Sur y Kansas. A pesar de los retrasos puntuales, las condiciones generales y los rendimientos proyectados permiten estimar una producción estadounidense cercana a 124 millones de toneladas.

Desde los análisis de mercado se subraya que, pese a la corrección, la soja ha sido el cereal que menos cayó respecto de maíz y trigo en las últimas semanas, algo que algunos operadores atribuyen a una demanda resiliente y a stocks aún manejables en varios países. Según Jeremías Battistoni, esto deja “un sostén interesante de precio” aunque el panorama operativo obliga a prudencia en las decisiones comerciales.

Para seguir la evolución del mercado, los ojos estarán puestos en la confirmación de la cosecha brasileña, en el ritmo de trilla norteamericana y en la demanda china y europea por aceite y harina. Los próximos informes de oferta y demanda, junto con las curvas de embarque, definirán si la tendencia a la baja se modera o se profundiza en las semanas siguientes.

A corto plazo, los productores y comercializadores deberán navegar entre señales contradictorias: precios todavía razonables para vender, pero presiones de oferta que pueden recortar valores futuros, lo que hará clave la gestión del riesgo y las decisiones de comercialización. Palabra de Campo continuará siguiendo los datos de cosecha, molienda y compras internacionales para ofrecer un diagnóstico actualizado del mercado de la soja.

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