Tras más de cuatro horas de negociación en la Secretaría de Trabajo, las partes se retiraron sin un acuerdo salarial y anunciaron que continuarán el diálogo. En un comunicado, la Cámara de la Industria Aceitera (Ciara) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC) afirmaron que “No hubo acuerdos salariales, pero se inició el diálogo”.
Las entidades empresarias confirmaron que volverán a sentarse con los sindicatos este jueves y pidieron a la comunidad aceitera que solicite a los líderes gremiales aceptar la propuesta para “seguir trabajando en normalidad”. La disputa llega en un momento crítico, porque la conciliación obligatoria que impide medidas de fuerza vence el jueves 25 de junio a las 15.

El conflicto se arrastra hace semanas y enfrenta a los sindicatos que piden una recomposición del 20 % con las empresas que proponen una actualización mensual automática atada al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec. La diferencia de criterios sobre el mecanismo de ajuste salarial impide cerrar la negociación y mantiene alta la tensión entre las partes.
Los gremios del sector, incluida la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso y el Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros de San Lorenzo (SOEA), difundieron un comunicado más optimista y señalaron que “se avanzó en un acercamiento” que continuará el jueves a las 11 en la Secretaría de Trabajo. Aun así, la conciliación fue prorrogada hasta la fecha mencionada ante la falta de acuerdo.
Impacto inmediato sobre puertos y plantas procesadoras
La negociación ocurre en plena cosecha gruesa, cuando ingresa la mayor parte de la soja y el maíz hacia las terminales portuarias y las plantas del Gran Rosario, el principal polo agroexportador del país. Por eso, cualquier interrupción en la actividad laboral podría afectar la industrialización de granos, la operativa de los puertos y el ritmo de los embarques al exterior.
Los gremios habían advertido que, si no se registraban avances, podría abrirse la posibilidad de recurrir al derecho de huelga una vez finalizada la conciliación obligatoria, lo que genera preocupación en empresas, productores y operadores logísticos. Esa presión explica la intervención de la Secretaría de Trabajo y la convocatoria a nuevas audiencias para intentar contener un paro que, según Ciara y CEC, “no sirve para nadie”.
Qué se definirá en la próxima audiencia resulta clave para evitar trastornos en la cadena exportadora: si los sindicatos mantienen el reclamo de un aumento fijo del 20 % o si aceptan un mecanismo indexado por el IPC, las condiciones de la actividad cambian sustancialmente. El plazo formal y la proximidad de la cosecha obligan a buscar soluciones rápidas que preserven la continuidad operativa.
En las próximas horas conviene seguir de cerca la posición de los líderes gremiales, la respuesta empresarial y el eventual pronunciamiento del Ministerio de Trabajo, ya que cualquier resolución impactará en la logística portuaria, los plazos de embarque y la cadena de pagos del complejo oleaginoso. Para la comunidad agroindustrial, la expectativa está puesta en que la negociación evite un conflicto que podría extenderse y generar costos económicos y operativos adicionales.


