Marcos Bulgheroni, CEO PAE, invertirá en biocombustibles y exportará si avanza ley y cae restricción

El ejecutivo se pronunció mientras el Gobierno impulsa una nueva normativa en el Senado para desregular la actividad e impulsar una mayor competencia

El CEO de Pan American Energy (PAE), Marcos Bulgheroni, afirmó que la compañía está dispuesta a invertir en biocombustibles si la normativa se lo permite y abre la participación de las refinadoras. La declaración se produjo tras la inauguración de una estación de servicio Axion en San Agustín, Santa Fe, y marca una señal de interés del sector energético por integrarse a la cadena de valor de los biocombustibles.

La discusión se da en medio de un debate legislativo que podría redefinir la relación entre las petroleras, los productores agropecuarios y los elaboradores de biocombustibles en Argentina. Ese vínculo es clave porque hoy parte de la producción de biodiésel proviene de aceites de soja que procesan exportadores de cereales para acceder a mercados externos.

Según Bulgheroni, “la verdad es bastante particular que a la industria refinadora se le prohíba invertir en el sector”, una observación que resume la tensión actual entre regulaciones vigentes y la mirada de los inversores. En su visión, permitir la participación de las petroleras sería un paso necesario para atraer capital y tecnologías que posibiliten proyectos de mayor escala y orientación exportadora.

El ejecutivo remarcó que PAE necesita libertad para invertir y que la decisión final dependerá del texto definitivo de la ley y de las condiciones regulatorias. También subrayó que la compañía busca que las inversiones estén dirigidas a productos y propuestas que sean exportables y competitivas en mercados internacionales.

En la práctica, muchos actores de la cadena —especialmente aquellos vinculados a la producción de granos— ya transforman aceites vegetales en biodiésel para colocarlo en mercados externos, lo que muestra la vocación exportadora del sector. La entrada de refinadoras ampliaría la oferta y podría impulsar mayor integración entre producción primaria e industrialización.

Bulgheroni explicó además que la estrategia pasa por construir una visión compartida con la industria para concretar vehículos de inversión conjunta que faciliten la llegada a destinos como Europa y Estados Unidos. Ese enfoque, dijo, pretende evitar disputas sobre mercados locales y direccionar el esfuerzo hacia proyectos de exportación y valor agregado.

Qué cambia la iniciativa del Senado

El proyecto impulsado en el Senado por la diputada Patricia Bullrich propone abrir el mercado y eliminar restricciones que hoy afectan a algunos actores, incluida la participación de las petroleras. El texto original eleva las mezclas obligatorias de biodiésel del 7,5 % al 10 % y de bioetanol del 12 % al 15 %, con un plazo de un año desde la entrada en vigencia de la ley.

Además, la iniciativa faculta al Poder Ejecutivo para modificar esos porcentajes por razones técnicas o de abastecimiento, lo que introduce flexibilidad en la implementación. El artículo 10 del proyecto, citado en el texto, explícita que la elaboración, almacenamiento, autoconsumo, suministro y comercialización de biocombustibles podrá ser realizada por personas físicas o jurídicas debidamente registradas, lo que abre la puerta a nuevos actores.

La propuesta incorpora por primera vez en la legislación argentina el concepto de vehículos “flex fuel”, capaces de funcionar con diferentes proporciones de combustibles líquidos y biocombustibles, siguiendo modelos aplicados en países como Brasil. Asimismo, promueve la creación de un mercado eléctrico de comercialización de biocombustibles, la inyección de biometano en redes de gas natural y el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF).

Los posibles impactos abarcan desde cambios en la competitividad de los precios hasta la reconfiguración de las cadenas de valor agrícolas e industriales, por lo que el gobierno y el sector privado coinciden en la necesidad de reglas claras. En la entrevista, Bulgheroni remarcó que el precio debe ser competitivo, libre y negociado entre las partes, y que la opción por el mercado interno debería ser voluntaria para favorecer proyectos orientados a exportación.

El ejecutivo también advirtió que la concreción de inversiones dependerá del texto final de la ley, ya que algunos proyectos mejorarán o perderán viabilidad según las reglas que se establezcan. Esa incertidumbre es la que hoy obliga a empresas y productores a evaluar alternativas de localización y escala antes de tomar decisiones definitivas.

Para el sector agroindustrial, la apertura puede traducirse en mayor demanda de materias primas como el aceite de soja y en oportunidades para industrias regionales de molienda y refinación. En ese contexto, el rumbo legislativo será determinante para definir si Argentina aprovecha la ventana de demanda internacional por biocombustibles sostenibles o si mantiene un mercado más acotado y regulado.

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