En el Congreso Nacional de Productores AFA 4.0, Darío Raimundo, jefe de Producción de La Dulce Cooperativa de Seguros de Granizo, confirmó que los primeros eventos climáticos ya comenzaron a impactar en distintas zonas productivas del país.
El pronóstico de desarrollo de El Niño y la posibilidad de fenómenos extremos volvieron a colocar al clima en el centro de la planificación agrícola y financiera de productores y aseguradoras.
Según Raimundo, las compañías del sector ya reforzaron estructuras operativas y técnicas para afrontar una campaña que podría registrar una mayor siniestralidad y exigencias logísticas.
La cooperativa, que cuenta con 105 años de trayectoria en cobertura contra granizo, redobló su atención en equipos de campo, sistemas de tasación y mecanismos de respaldo financiero para atender un eventual aumento de reclamos.
EL NIÑO: MAYOR EXPOSICIÓN AL RIESGO
El fenómeno climático incrementa la probabilidad de eventos extremos que afectan superficie sembrada, logística y rentabilidad, por lo que la planificación y la gestión del riesgo vuelven a ser prioridades para el sector agropecuario.
Raimundo advirtió que desde principios de mes la cooperativa viene recibiendo denuncias en varias regiones productivas, lo que confirma que el clima será determinante en la marcha de la campaña.
Frente a ese escenario, la entidad trabaja sobre su estructura de tasación y su esquema de reaseguro para poder absorber un eventual incremento de siniestros sin demora en las resoluciones.
La apuesta es combinar experiencia operativa con capacidad financiera para sostener el servicio en momentos críticos y mantener la continuidad en la cadena de producción.
LA VELOCIDAD DE RESPUESTA, UN FACTOR CLAVE
En campañas con alta frecuencia de tormentas, la rapidez para resolver un siniestro por granizo determina si el productor puede retomar labores y ordenar su flujo de caja con menor incertidumbre.
Raimundo destacó el esquema de anticipos que aplica la cooperativa: una vez cerrada la tasación, se puede adelantar dinero en función de la magnitud del evento para darle liquidez al productor.
Ese mecanismo reduce tiempos de espera y evita que la recomposición de lotes dependa exclusivamente del cierre administrativo de la póliza, algo clave en campañas volátiles.
Por eso, el seguro agrícola vuelve a cobrar protagonismo como herramienta de previsibilidad y resiliencia ante la mayor variabilidad climática esperada en los próximos meses.
El desafío para el sector será doble: producir más para aprovechar la demanda y, al mismo tiempo, gestionar mejor el riesgo climático mediante cobertura adecuada y procesos ágiles.
Productores y asesores deberían revisar condiciones de contratación, plazos de liquidación y alcance de coberturas, mientras las aseguradoras deberán continuar ampliando capacidad operativa y financiera para responder con celeridad.




