Productores proyectan un año climático favorable y preparan una campaña 2026/27 con fuerte apuesta tecnológica
La expectativa de un posible fenómeno El Niño y la previsión de lluvias más abundantes colocaron al clima como eje de decisión en la planificación de la campaña 2026/27. Esta perspectiva impulsó a productores del sur y centro del país a aumentar la inversión tecnológica y ajustar estrategias para aprovechar un mejor escenario hídrico.
Las declaraciones recogidas en el Congreso organizado junto a Expoagro reflejaron un clima de optimismo responsable entre técnicos y productores. Sin embargo, también quedó claro que la materialización de esas expectativas depende de factores económicos y logísticos que siguen siendo una preocupación.
Para Máximo Uranga, productor y asesor del sudeste de Córdoba y centro de Santa Fe, la combinación de antecedentes de buena productividad y un año climáticamente más húmedo genera expectativas positivas. “Tenemos expectativas de que va a ser un buen año climáticamente, muy húmedo; en general, para nuestra zona son buenos años de productividad”, dijo Uranga en diálogo con la prensa especializada.
Ese mayor potencial hídrico está modificando la estrategia agronómica: hay una tendencia a priorizar híbridos y variedades de mayor respuesta al agua y a intensificar el manejo de fertilización. Los productores también planean reforzar el monitoreo sanitario y la logística de aplicación y cosecha para minimizar riesgos frente a lluvias abundantes.
Luis Neguchi, productor de Venado Tuerto con influencia en el sur de Santa Fe y el este de Córdoba, remarcó la vigencia de la adopción tecnológica como respuesta constante a la incertidumbre climática. “El productor argentino está inquieto; está continuamente mirando para adelante y la adopción de tecnologías por fisiocracia agrogenética es muy buena”, apuntó Neguchi con énfasis en la capacitación y el uso de herramientas de manejo.
Desde la ganadería, Seve de Gastó, productor de Cañada Rosquín, coincidió en la mejora de la percepción y subrayó la necesidad de políticas que faciliten inversión. Señaló que la incorporación de genética, suplementación y nuevas tecnologías será determinante para sostener el crecimiento del sector, siempre que haya mayor acceso al crédito y alivios en la presión impositiva.
Impacto directo en decisiones de inversión y manejo
El mensaje que se repitió en los pasillos del encuentro fue que el clima sigue siendo la principal incertidumbre, pero que una previsión favorable acelera decisiones de siembra y aplicación de insumos. Bajo ese marco, los productores planean adelantar compras estratégicas y priorizar aplicaciones oportunas para maximizar respuesta productiva.
Los costos de fertilizantes, el precio del combustible y la logística de comercialización aparecen como límites económicos que podrían condicionar la posibilidad de transformar expectativas en resultados. Por eso, la consolidación del optimismo requiere no solo buen clima sino también financiamiento, competitividad y reglas de juego estables que permitan sostener la inversión tecnológica.
Diego Radi, productor de San Jorge, sintetizó la postura del sector al afirmar que la actividad seguirá invirtiendo en tecnología tanto en escenarios favorables como adversos. “Las perspectivas para el campo son buenas y el productor siempre va a aplicar tecnología; la diferencia está en el grado de inversión que permita el contexto económico”, afirmó Radi.
En términos prácticos, una campaña con más agua puede aumentar rendimientos potenciales pero también exige mayor capacidad logística para evitar pérdidas por enfermedades y demoras de cosecha. Por ello, los asesores y productores remarcaron la importancia de sistemas de gestión de riesgo, contratos de servicios y mejoras en la infraestructura rural.
Qué mirar en las próximas semanas
Los productores recomiendan monitorear los pronósticos climáticos y el comportamiento de precios de insumos como fertilizantes y agroquímicos para calendarizar compras y aplicaciones. Al mismo tiempo, insisten en que el acceso a líneas de crédito adecuadas y medidas fiscales previsibles serán clave para convertir la expectativa climática en beneficio productivo y económico.
El saldo que deja el diálogo en el Congreso es de cauteloso optimismo: existe una ventana de oportunidad climática y tecnológica que el campo está dispuesto a aprovechar. La confirmación de esa oportunidad dependerá de la evolución del clima y de respuestas concretas en financiamiento y políticas que reduzcan la incertidumbre para la campaña 2026/27.



