La reactivación del feedlot Los Corrales de Nicanor y la inyección de $4270 millones para sostener al frigorífico generan una movida estratégica en la cadena de la carne en el norte de Santa Fe, con impacto directo sobre la oferta exportable y el empleo local. Esta acción, encabezada por la Nueva Vicentín y vinculada al grupo que la controla, busca recomponer un circuito productivo que incluye la planta de bioetanol de Avellaneda, el feedlot y el frigorífico exportador.
La novedad importa porque vuelve a poner en funcionamiento instalaciones que estaban subutilizadas y que sirven como amortiguador ante la volatilidad climática que afecta al abastecimiento de animales para faena. Además, la medida apunta a recuperar flujo de ingresos y la capacidad productiva de una industria clave para la economía regional.
Plan de reactivación y cifras principales
El plan conjunto contempla repoblar el feedlot con un ritmo estimado de 3.500 cabezas por mes durante agosto, septiembre y octubre para alcanzar unas 10.500 cabezas en ese periodo inicial, con escalada posterior hasta las 15.000 y, en última etapa, a la capacidad instalada de 30.000 cabezas. Según la empresa, con nuevas inversiones en infraestructura la capacidad podría ampliarse hasta unas 50.000 cabezas, lo que representaría un cambio profundo en la logística de abastecimiento local.
El feedlot estaba prácticamente vacío hasta hace pocos días y la llegada de los primeros animales marcó el inicio de la recuperación operativa, que se acompaña de una planificación para que el establecimiento provea stock propio que alivie a los productores frente a sequías u otras adversidades climáticas. Tener una reserva estratégica de animales resulta crítico para mantener la continuidad de la faena y sostener los compromisos con mercados externos.
Asistencia financiera y garantías
El 25 de julio se firmó un contrato por el que la empresa exportadora comprometió la asistencia financiera por $4270 millones destinada exclusivamente a capital de trabajo, compra de materias primas e insumos y al pago de cargas sociales y servicios. La intención declarada es que el frigorífico recupere niveles de actividad que le permitan sostener su operación y abastecer, entre otros, a la planta de bioetanol y al circuito integrado que se busca recomponer.
Como parte del acuerdo, se estipuló que la garantía del préstamo podría convertirse en aporte de capital en caso de constituirse, una situación que la empresa advirtió modificaría su posición patrimonial. Para completar el esquema de garantías, la firma se comprometió a constituir una hipoteca de primer grado sobre su planta industrial en Reconquista, aunque actualmente existen medidas cautelares que impiden inscribir dicha garantía.
Por esa razón, la empresa solicitó a la Justicia la autorización para la asistencia financiera y el levantamiento de restricciones que hoy impiden la constitución de la hipoteca, con el fin de darle certidumbre legal al mecanismo de respaldo del crédito. El desenlace judicial será clave para la ejecución y la confianza de acreedores y proveedores en la reactivación del circuito.
Impacto regional y laboral
La reactivación del frigorífico y del feedlot tiene efectos concretos sobre el empleo y la economía de Reconquista, donde la firma se erige como uno de los principales generadores de trabajo privado registrado con más de 1.000 trabajadores. El establecimiento dispone de una capacidad de faena de 1.400 animales por día y un volumen anual que supera los 310.000, cifras que ilustran su peso en la cadena cárnica local.
El mantenimiento de esa actividad implica no solo plazas de empleo directo, sino también demanda de servicios logísticos, insumos y hacienda de los campos de la región, por lo que su recuperación tiene efecto multiplicador en la economía regional. En ese contexto, el ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald “Coco” Báscolo, calificó la iniciativa como “una buena noticia” que abre oportunidad para fortalecer la cadena cárnica y aliviar la falta de hacienda para exportación.
Más allá de lo inmediato, la apuesta empresarial también busca preservar el valor económico de participaciones accionarias y evitar la pérdida de activos productivos que, en situación de inactividad, se deterioran con rapidez. El esquema combina un componente operativo (repoblar y poner en marcha plantas) con un componente financiero y jurídico que deberá resolverse para garantizar su sustentabilidad.
En síntesis, la movida representa una búsqueda de reordenamiento del circuito productivo en una provincia con alta vocación agroindustrial y plantea cuatro preguntas claves para el corto plazo: ¿se materializará la hipoteca para garantizar el préstamo?, ¿se alcanzarán los niveles de repoblación previstos?, ¿cómo responderán los mercados de exportación ante la mayor disponibilidad de hacienda? y ¿qué efecto tendrá esto sobre los precios y la ocupación en la región?.



