Una empresa avícola de Concepción del Uruguay, Entre Ríos, despidió a 255 trabajadores, según confirmaron sindicatos y fuentes gremiales locales. La medida, comunicada el 29 de julio, abrió un conflicto que ya suma reclamos públicos de la Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) y del Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación de Concepción del Uruguay (STIA).
La compañía explicó que la decisión responde a una fuerte caída de la actividad vinculada a restricciones a las exportaciones por la gripe aviar y a la pérdida de su principal mercado, China, además de un aumento sostenido de costos. La planta afectada tiene una dotación aproximada de 700 empleados y había interrumpido su producción en mayo pasado, según la comunicación empresarial.
En su telegrama a los empleados, la empresa invocó el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo, que habilita extinciones en situaciones de falta o disminución de trabajo no imputables al empleador. La notificación fechada en Concepción del Uruguay detalló que atravesaban “circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad” que afectaban de modo directo y sustancial el normal desarrollo de la actividad.
Los sindicatos cuestionaron la medida y advirtieron que entre los despedidos hay delegados y representantes de personal, lo que para las organizaciones dificulta aún más la negociación colectiva. FTIA y STIA pidieron a la empresa y a los gobiernos provinciales y nacionales que busquen alternativas para sostener el proceso productivo y reactivar las plantas.
Desde el lado gremial se denunció además que la situación genera incertidumbre y riesgo para las familias de los trabajadores, y se reclamó la preservación de las fuentes laborales. Los sindicatos reclamaron “acción responsable” tanto de la empresa como de las autoridades y rechazaron las desvinculaciones como salida prioritaria ante una crisis sectorial.
Qué dicen la empresa y los sindicatos
La empresa sostuvo que adoptó diversas medidas para preservar la continuidad de la explotación y la mayor cantidad posible de puestos de trabajo, incluyendo ajustes operativos y reducción de costos. Sin embargo, la firma consideró que las medidas implementadas resultaron insuficientes para revertir la crisis y evitar una reducción profunda de su actividad productiva.
Según la compañía, los brotes de gripe aviar registrados en el país desde 2023 determinaron cierres y restricciones de acceso a mercados internacionales, lo que provocó una “significativa reducción de las exportaciones”. La combinación con una sobreoferta en el mercado interno y la caída de precios de comercialización fue, según la empresa, el motor principal del deterioro financiero.
Los gremios, por su parte, señalaron que las desvinculaciones se produjeron mientras las organizaciones sindicales realizaban gestiones con la empresa y con los gobiernos de Entre Ríos, Buenos Aires y Córdoba para encontrar alternativas. Reclamaron que no se transforme a los trabajadores en la variable de ajuste y exigieron diálogo, políticas públicas y medidas de sostenimiento para la cadena avícola.
El sindicato aseguró además que muchos trabajadores vienen padeciendo retrasos salariales y señaló que se registraron demoras superiores a cinco quincenas en algunos casos, lo que agrava la situación social. Esa afirmación fue formulada por las organizaciones como argumento para pedir una intervención urgente de las autoridades laborales.
La empresa comunicó que pondrá a disposición de los empleados la liquidación final y las indemnizaciones previstas por la ley, aunque no detalló montos ni plazos concretos para los pagos. La falta de información precisa sobre compensaciones y la velocidad de la salida generó tensión en las puertas de la planta y en las redes locales.
Más allá del caso puntual, el episodio vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de los eslabones industriales ligados a mercados externos y la necesidad de políticas de contingencia para la actividad avícola. Expertos y representantes gremiales reclaman instrumentos de corto plazo que alivien costos y faciliten la reconversión productiva ante cierres de mercados por emergencias sanitarias.
Desde el punto de vista del sector, la combinación de restricciones sanitarias, sobresupply y aumento de costos compone un cóctel que puede derivar en cierres temporales o definitivos de plantas si no se articulan respuestas. La recuperación del flujo de exportaciones hacia mercados clave y medidas de apoyo fiscal o crediticio aparecen entre las soluciones más mencionadas por actores de la cadena.
FTIA y STIA anunciaron que mantendrán medidas de reclamo si no hay una apertura a la negociación que incluya salvaguardas para los puestos de trabajo y posibles planes de reactivación. En paralelo, instaron a los gobiernos provinciales y a la Secretaría de Trabajo a mediar para garantizar el cumplimiento de las obligaciones laborales y explorar alternativas productivas.
Para los trabajadores despedidos, el desafío inmediato es garantizar el cobro de indemnizaciones y acceder a redes de contención social, mientras que para la industria la urgencia pasa por recuperar mercados y reducir vulnerabilidades. El episodio en Concepción del Uruguay será seguido de cerca por el resto del sector avícola, con un foco puesto en la coordinación público-privada para evitar nuevos cierres y despidos masivos.



