Inflación: carne bajó 0,7% en julio tras cuatro meses de estabilidad y subiría en agosto

El precio promedio, en tanto, registró un aumento del 15,35% en los primeros siete meses del año; especialistas explicaron las razones de la calma y por qué podría darse una nueva tendencia alcista

El precio promedio de los cortes de carne vacuna en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) registró una caída de 0,7 % en julio, según el último informe del Ipcva. Esta baja mensual se produce en un contexto en el que, pese a la corrección, los valores siguen siendo notablemente superiores a los de hace un año.

En el acumulado de los primeros siete meses del año, el precio en el AMBA aumentó 15,35 %, mientras que la variación interanual alcanza cerca de 52,4 %, lo que mantiene la presión sobre el bolsillo del consumidor. Las cifras indican además que los precios actuales se ubican entre un 43 % y un 64 % por encima de los valores del mismo mes del año anterior.

En términos de cortes, el Ipcva señala que en el AMBA el asado cuesta alrededor de $17.704 el kilo, el lomo $28.394, la nalga $21.381, el vacío $21.390 y la picada común $10.775. Estos valores sirven como referencia para analizar cómo se traslada la cotización del ganado al mostrador y al consumo doméstico.

La estabilidad de julio se explicó, en buena medida, por la calma en el precio de la hacienda y por una demanda que todavía no se recupera plenamente, además de ofertas puntuales en los mostradores. Especialistas consultados por este medio advierten, sin embargo, que si el valor del ganado vuelve a subir, podría iniciarse una nueva etapa de aumentos en los precios al consumidor.

Qué dice el mercado ganadero y por qué importa

Víctor Torelli, consultor del mercado ganadero y de carnes, señaló que la principal explicación a la estabilidad reciente es el amesetamiento del precio de la hacienda, que incluso mostró bajas en algunas categorías respecto de hace tres meses. Ese comportamiento del precio del ganado impacta de manera directa —o casi directa— en el precio de la carne al consumidor, aunque con un retraso y porcentajes de transmisión variables.

Torelli explicó que en las últimas semanas la hacienda comenzó a mostrar movimientos que podrían traducirse en una recomposición de precios en mostradores en las próximas jornadas. Según su lectura, ya se observan señales de ajuste que podrían implicar subas puntuales del 3 % al 5 % en determinadas categorías en cortos plazos.

Desde el Ipcva, la economista Eugenia Busca puso el foco en la demanda y en el poder adquisitivo como factores clave para entender la dinámica. Busca explicó que, aunque los precios estuvieron por encima de la media en meses previos, la demanda no logró acelerar porque el poder de compra de los hogares se mantiene limitado, sobre todo en el AMBA donde se concentran las mediciones más importantes.

La especialista aclaró además que la baja registrada en julio no significa desaparición del consumo de carne: “todo lo que se produce se vende”, indicó, y vinculó la estabilidad con la estacionalidad del trimestre julio-septiembre, un período históricamente más calmo en variaciones de precios. Esa estacionalidad, sumada a la oferta vigente, ayuda a explicar las correcciones observadas en comercios y supermercados.

Oferta, estacionalidad y el posible impacto en los mostradores

En las carnicerías el precio promedio cayó 0,4 % en julio, mientras que en supermercados la baja registrada fue de 1,5 %, según los datos del Ipcva; la comparación interanual muestra diferencias: la carne aumentó 56,6 % en carnicerías y 43,3 % en supermercados. Estas variaciones evidencian que la dinámica de precios difiere según el canal de comercialización y la composición de ofertas.

Leonardo Rafael, vicepresidente de la Cámara Argentina de Mataderos y Abastecedores (CAMyA), atribuyó la baja de julio más a una mayor oferta estacional que a una caída generalizada de los precios. Rafael explicó que algunos cortes proceden de haciendas de mayor edad o de lotes que salen con valores más bajos y eso puede arrastrar a la baja el precio de ciertos cortes puntuales en el mostrador.

En la misma línea, Sergio Pedace, coordinador de CAMyA Buenos Aires, consideró que el escenario inmediato apunta a la continuidad de la estabilidad para el consumidor, con posibles altibajos vinculados a lluvias y cambios estacionales. Pedace señaló que la demanda también está modificando su composición: con clima más cálido, se consumen menos guisos y más milanesas, lo que altera la presión sobre cortes específicos.

Desde la industria se advierte que la transferencia del aumento del valor del animal al precio final no es automática ni de la misma magnitud, pero que un alza significativa de la hacienda —del orden del 10 %— podría trasladarse parcialmente a los consumidores en torno al 6 %7 %. Ese potencial traslado es clave para quienes planifican compras familiares y para la cadena de valor, porque marca la velocidad con la que se transmite la suba de costos.

En síntesis, la baja mensual de julio alivió momentáneamente la evolución del precio de la carne en el AMBA, pero no elimina las presiones acumuladas del último año ni descarta nuevas olas de ajuste si la cotización de la hacienda se reactiva. Para consumidores, productores y comercializadores, la recomendación es monitorear semana a semana la relación entre oferta y demanda, porque de ella dependerá la próxima etapa de precios en el mostrador.

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