Empresas de consumo global exigen nuevo dato agrícola que podría multiplicar ingresos adicionales del campo

La industria alimentaria busca información verificable sobre cómo se producen los granos; especialistas explicaron qué cambió, cómo se miden esos datos y de qué manera pueden transformarse en un incentivo para los productores

La demanda de alimentos producidos con criterios de sostenibilidad ya no es una moda: es una regla que está cambiando la manera en que las cadenas agroalimentarias funcionan y se pagan. En foros recientes en Rosario, especialistas coincidieron en que los consumidores y las grandes empresas exigen trazabilidad y datos verificables sobre cómo se producen los alimentos, y eso impulsa nuevas oportunidades económicas para los productores.

Lo que antes se limitaba a un sello general de certificación ahora exige información lote por lote para demostrar prácticas agrícolas concretas. Si esos datos se miden, verifican y cumplen estándares, pueden traducirse en mejor precio, condiciones comerciales preferentes o acceso a mercados que antes estaban cerrados.

En ese contexto, la SAI Platform, creada en 2002 por empresas de alimentos y bebidas, cobró protagonismo por ofrecer criterios comunes de sostenibilidad. Su herramienta Farm Sustainability Assessment (FSA) ya alcanza a 171.000 establecimientos en 61 países y cubre 189 cultivos, según los datos presentados por la organización.

Tomás Mata, representante de SAI Platform, explicó que la certificación dejó de ser solo un comprobante de calidad y precio y pasó a integrar atributos verificables sobre prácticas agrícolas. “No es solo precio y calidad, también es evidencia”, dijo Mata, y sostuvo que esa evidencia es la que permite convertir mejoras ambientales en valor comercial.

Las empresas, añadió, muchas veces pagan por la sostenibilidad de manera directa y en la mayoría de los casos existe una compensación económica o facilidades como tasas de crédito más bajas. Cuando no hay pago directo, remarcó, la sostenibilidad puede abrir puertas a acuerdos comerciales o al simple acceso a ciertos mercados exigentes.

Del dato a la transacción: programas que ya generan resultados

Plataformas y programas privados buscan homogeneizar criterios para que los datos sean comparables entre compañías y no obliguen a los productores a responder a múltiples sistemas. Puma by ReGrow y Soil Capital fueron citadas como ejemplos de iniciativas que están transformando datos en indicadores útiles para la industria.

Iés Di Napoli, de Puma by ReGrow, afirmó que los activos más importantes de los productos son sus datos y que al convertir esos datos en indicadores se generan negocios que agregan valor. Por su parte, Yaïck Delvaux, de Soil Capital, explicó que muchas empresas aún calculan emisiones con valores promedio y que hace falta medir en el lote para traducir prácticas en valor real.

Soil Capital, fundada en Bélgica, reporta que su programa agroclimático hoy cubre más de 1.900 productos sobre más de 400.000 hectáreas, evitó o evitó más de 1 millón de toneladas de carbono y distribuyó más de 21 millones de euros aportados por compañías como Nestlé, Mars y PepsiCo. Esa ampliación incluyó indicadores sobre salud del suelo, calidad del agua y biodiversidad para ofrecer una foto más completa.

En Argentina, la resistencia a medir en lote puede dar ventajas: Marcelo Torres, presidente de Aapresid, recordó que cerca del 80 % de la agricultura argentina se realiza bajo siembra directa, frente a menos del 10 % a nivel mundial, lo que sugiere que las mediciones locales podrían mostrar mejores resultados que los promedios globales.

Delvaux advirtió que para que una empresa pague por sostenibilidad hacen falta modelos regionales, protocolos reconocidos y auditoría externa, además de una organización que conecte a productores con las compañías interesadas. El desafío técnico, agregó Torres, es consolidar datos que hoy están dispersos en planillas de Excel y múltiples plataformas para que el producto sea el que cargue la información de forma única.

La conclusión del panel es clara: hay valor real en las prácticas sostenibles si se puede demostrar con mediciones confiables y estandarizadas. Para los productores, la oportunidad pasa por incorporar sistemas de registro y medición que transformen buenas prácticas en ingresos y acceso a mercados, mientras que para las empresas supone invertir en protocolos y transparencia.

spot_img
MAS NOTICIAS

Most Popular