La empresa Copalac anunció la reactivación parcial y transitoria de la planta láctea identificada como Lácteos Verónica de Suardi, ubicada en el departamento de San Cristóbal, en el extremo noroeste de la provincia de Santa Fe. La medida, confirmada por la Asociación de Trabajadores de la Industria Láctea de la República Argentina (ATILa), llega después de siete meses de inactividad y de una crisis que paralizó varias plantas del grupo.
Según la organización gremial, la reactivación se realizará mediante un contrato de fasón que permitirá comenzar tareas productivas de forma progresiva y convocar a trabajadores por etapas. ATILa aclaró que se trata de una solución temporal y que aún no se conocen los volúmenes que se procesarán ni la cantidad exacta de empleados que retomarán la actividad en esta primera etapa.
Qué significa la reactivación y por qué importa
La vuelta parcial a la actividad en la planta de Suardi es relevante porque ayuda a mantener fuentes de trabajo locales y evita el deterioro inmediato de la estructura productiva en una región con fuerte vinculación a la cadena láctea. Además, la reapertura permite una salida operativa a productores tamberos que abastecen a la cuenca lechera y que sufrieron la interrupción de pagos y recepción de leche.
Copalac, que según la comunicación asumió “la responsabilidad solidaria por las obligaciones laborales y de la seguridad social” de los empleados incorporados para estas tareas, intenta así contener el conflicto social derivado del cierre. No obstante, la empresa y el sindicato reconocen que no se trata de una solución definitiva sino de una medida que busca preservar capacidades productivas mientras se negocia una alternativa de fondo.
La intervención ocurre en un contexto complejo para la industria: la firma que operaba las plantas, Lácteos Verónica, anunció el cese de operaciones a fines del año pasado luego de una caída sostenida del sector y problemas financieros. Entre 2020 y abril de 2025, las ventas externas de la empresa alcanzaron más de USD 102 millones, pero esa facturación no evitó las dificultades que llevaron a la paralización.
El impacto social fue inmediato: el grupo llegó a tener alrededor de 700 trabajadores distribuidos en tres plantas, y el cese afectó tanto al personal directo como a miles de tambos y proveedores de la cadena. Muchos empleados debieron salir a buscar otras fuentes de ingreso, por lo que hoy no está claro cuántos podrán reincorporarse si se avanza con la reactivación parcial.
Impacto en la producción y el comercio exterior
Históricamente, la planta de Verónica procesaba leche destinada a la elaboración de quesos, manteca y leche en polvo, productos con demanda en mercados fuera del país como Argelia, Africa y Medio Oriente. La paralización de las plantas no solo interrumpió el circuito laboral sino que también complicó contratos de exportación y la continuidad comercial con compradores internacionales.
Fuentes gremiales y empresarias señalan que la reactivación por fasón puede ser un mecanismo de emergencia para recuperar parte de la operativa, pero advierten que su eficacia dependerá de los precios, del abastecimiento de materia prima y de la viabilidad financiera a mediano plazo. En paralelo, en la sede de Sunchales de ATILa se realizó una reunión de dirigentes donde se informó sobre el alcance del acuerdo y se evaluaron alternativas similares para las otras dos plantas desactivadas.
La historia de la empresa muestra su arraigo regional y el peso que tiene en zonas rurales: Lácteos Verónica fue fundada en 1923 y fue parte, desde la década de 1960, de la cuenca lechera santafesina, procesando en su mejor momento más de 1.000.000 de litros de leche por día. Esa trayectoria explica las protestas y la tensión social que se generó con el cese de actividades, ya que la decisión afectó no solo a empleados sino a municipios y economías locales.
Para los tamberos proveedores, la reactivación parcial es una señal, aunque insuficiente si no se garantiza continuidad de pago y contratos firmes de comercialización. La posibilidad de que Copalac aplique el mismo esquema de fasón en las otras plantas será clave para determinar si la medida tiene alcance estructural o permanece como parche temporal.
Qué sigue y qué preguntas quedan abiertas
Entre los puntos que aún no están definidos figuran el volumen diario de leche que se procesará, la cantidad definitiva de trabajadores que se reincorporarán y la duración del contrato de fasón acordado. ATILa y la empresa mantendrán reuniones para monitorear la implementación y evaluar pasos futuros, mientras las comunidades afectadas piden certezas sobre el empleo y la continuidad de la actividad.
La reapertura parcial abre una ventana para evitar el vaciamiento definitivo de instalaciones productivas y para sostener cadenas cortas de valor en el interior provincial, pero no garantiza la resolución del conflicto financiero que llevó al cierre. En los próximos días será clave conocer cifras concretas sobre producción y empleo para medir el alcance real de la medida y el posible retorno a una operativa estable.



