Líder del sector maní anuncia nueva inversión y entra en importante negocio de maíz

La empresa cordobesa Podema anunció la construcción de una nueva planta industrial en General Cabrera, Córdoba destinada al procesamiento de maíz para la producción de sémolas y harinas, con puesta en marcha prevista para 2027. La iniciativa apunta a sumar capacidad productiva y a ampliar la oferta hacia segmentos de mayor valor en la industria alimenticia.

La instalación tendrá una capacidad inicial para procesar 150 toneladas diarias, lo que equivale a cerca de 3.000 toneladas mensuales, y contempla la posibilidad de duplicar ese volumen en una etapa posterior. Ese salto productivo permitirá atender mayores volúmenes para mercados internos y exportación sin resignar trazabilidad ni seguridad alimentaria.

Podema es una empresa familiar con base en Córdoba que acumula más de 40 años en la cadena de valor del maíz y desarrolla la marca de consumo Maíz King. Además de abastecer mercados domésticos, la compañía sostiene actividad exportadora y concentra parte de su estrategia en la integración de procesos industriales.

No trascendió el monto de la inversión, pero la empresa señala que el proyecto forma parte de su plan de crecimiento y diversificación hacia productos con mayor agregado. En la hoja de ruta figuran sémolas, harinas, snacks y otros alimentos derivados que buscan ampliar el portafolio y captar segmentos de mayor exigencia.

La nueva nave industrial ocupará una superficie de más de 2.000 metros cuadrados, e incluirá equipos de molienda de última generación y un sistema de procesamiento automatizado. La obra avanza hacia una segunda etapa centrada en la construcción de silos para almacenamiento de materia prima y espacios para producto terminado.

Durante la construcción de ambas plantas la empresa reportó que trabajaron en forma directa unas 80 personas, con mano de obra local durante las distintas etapas. La empresa anticipa que la operación estable demandará perfiles técnicos vinculados a procesos industriales, control de calidad y logística.

Planta de consumo y nuevas líneas de productos

En paralelo, Podema desarrolla otra planta destinada a la elaboración de productos de consumo bajo la marca Maíz King, con una superficie cercana a los 10.000 metros cuadrados. Esa instalación ampliará la capacidad para producir maíz tostado, harinas especiales, pastas de maíz y snacks pensados para mercados de alta rotación y para exportación.

Gustavo Cavigliasso, integrante del directorio de la compañía, afirmó que la innovación “forma parte de nuestra identidad” y remarcó la apuesta por generar mayor valor agregado a partir del maíz. Cavigliasso sostuvo que la diversificación busca consolidar nuevos negocios en una mirada de mediano y largo plazo.

La compañía también destacó que la ampliación mejora la gestión de alérgenos y reduce riesgos de contaminación cruzada, aspectos claves para abastecer segmentos de mayor exigencia. Ese avance en trazabilidad y control de calidad resulta fundamental para sostener y expandir las exportaciones hacia mercados exigentes.

Como complemento a la lógica industrial, Podema invirtió en iniciativas de economía circular como una planta de generación de energía a partir de biomasa obtenida de la cáscara de maíz y una fábrica de ecoladrillos elaborados con residuos del proceso. Estas medidas buscan reducir costos energéticos y transformar subproductos en insumos útiles para otras actividades.

Qué implica para la cadena de maíz y los mercados

La apuesta de Podema por el procesamiento de maíz representa un paso concreto en la tendencia de la industria local hacia el valor agregado y la integración vertical de la cadena alimentaria. Para productores y acopiadores locales, mayor demanda industrial puede traducirse en nuevas oportunidades comerciales y necesidad de mayor coordinación logística.

En un país que se consagra como uno de los principales productores mundiales de maíz, iniciativas como esta apuntan a capturar más valor dentro del territorio y a diversificar destinos comerciales. A mediano plazo, la atención estará puesta en la capacidad de la planta para escalar producción, la aceptación de nuevos productos y el desempeño en mercados externos.

La inauguración operativa está prevista para 2027, y el proyecto será una variable a seguir para medir la dinámica de inversión industrial en el sector agroalimentario. En los próximos meses, la evolución de la obra, la certificación de calidad y la eventual ampliación de capacidad marcarán el impacto real sobre la economía regional y las exportaciones.

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