Cerealera y láctea presentan ofertas para adquirir activos de empresa productora de reconocidos yogures SanCor

Se trata de Vicentin SA, que hoy controla Grassi, y Elcor, respectivamente; otros interesados pidieron recorrer las plantas

Oferta por ARSA: pujas por plantas y marcas de la láctea en concurso

El expediente de la quiebra de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) registra varias propuestas para la compra de activos que podrían definir el futuro de marcas y plantas industriales, según el expediente judicial. Hasta el momento las ofertas económicas presentadas suman US$3,95 millones, aunque corresponden a activos distintos y no son directamente comparables.

La empresa atraviesa un proceso concursal que pone en juego marcas conocidas del mercado de lácteos y postres refrigerados, entre ellas Yogs, Shimy, Vida, Sublime, Lechelita y otras. Mantener la continuidad de esas marcas y la operatividad de las plantas es clave para proveedores, tamberos y empleos locales vinculados a la cadena láctea.

Una de las propuestas más destacadas provino de Vice ti SAIC, hoy controlada por el Grupo Grassi, que ofertó US$2,5 millones por la totalidad de los activos productivos de ARSA. La propuesta abarca ambas plantas industriales —la de A e aza (Buenos Aires) y la de Córdoba— junto con bienes muebles, maquinarias, marcas y activos de propiedad intelectual.

La oferta de Vice ti contempla que US$2,5 millones sean abonados al contado dentro de los 20 días de adjudicados los bienes y que se constituya una garantía equivalente al 10 % del monto ofertado, es decir US$250.000, mediante póliza o depósito, según determine el tribunal. Además solicitó que la operación pueda concretarse por venta directa, argumentando que esa modalidad preserva mejor el valor de los activos y reduce los tiempos del proceso.

Ofertas separadas y propuestas de continuidad

En paralelo, ELCOR, una láctea con base en Villa María (Córdoba), presentó propuestas separadas: una por la planta de A e aza y otra por la totalidad de las marcas de ARSA, además de un plan para continuar la explotación de los activos durante el proceso. La compañía ofreció US$1 millón por la planta de A e aza y propuso constituir una garantía del 30 % del precio ofrecido (US$300.000) depositada en cuenta judicial, abonando el restante 70 % (US$700.000) dentro de las 72 horas de aprobada judicialmente la operación.

ELCOR también presentó una oferta por US$450.000 para adquirir la totalidad de las marcas de ARSA y propuso mecanismos contractuales para reactivar la producción mediante contratos de fazón, alquileres o servicios industriales. Esa iniciativa incluye aportar capital de trabajo y recursos propios para la recomposición progresiva del equipo, con el objetivo de sostener alrededor de 70 trabajadores en operación.

Otros interesados, entre ellos la firma detrás de la marca Vacalí, solicitó autorización judicial para inspeccionar las plantas de A e aza y Córdoba con el fin de evaluar la viabilidad técnica y económica antes de presentar una oferta concreta. En varios escritos al juzgado los oferentes advierten que mantener una planta paralizada provoca pérdida de valor por deterioro de instalaciones y equipos y por la depreciación de marcas que dejan de comercializarse.

Qué está en juego para la economía regional

La venta de los activos de ARSA no solo define el destino de marcas con presencia en góndola, sino que impacta en proveedores, transporte y empleo en las zonas donde operan las plantas. La resolución del concurso será clave para determinar si los activos se preservan en actividad o se liquidan fragmentadamente, con el consiguiente efecto en la cadena de valor láctea.

Procesalmente, algunas ofertas piden que se reconozca un derecho de preferencia o se autorice la venta directa para acelerar la operación, mientras que otras solicitan procedimientos competitivos que permitan igualar la mejor propuesta que eventualmente surja. El juez del concurso deberá ponderar la mejor forma de maximizar el recupero para los acreedores y al mismo tiempo minimizar la pérdida de valor de los activos productivos.

En los próximos pasos del expediente se definirán admisibilidad de las propuestas, eventuales inspecciones a planta y condiciones de adjudicación, incluidas garantías y plazos de pago. Para la cadena láctea y los consumidores, la expectativa es que quien resulte adjudicatario pueda sostener la producción y las marcas, evitando rupturas en la oferta de productos refrigerados.

Palabra de Campo seguirá el desarrollo del proceso y las decisiones judiciales que definirán si las ofertas presentadas alcanzan a preservar empleo y capacidades industriales en torno a ARSA. La resolución tendrá impacto en la dinámica de proveedores regionales y en la disponibilidad de productos lácteos en el mercado.

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