Dos amigos emprendedores reciben llamada desde España y transforman proyecto con cien mil animales digitalizados

Una llamada desde España aceleró un proyecto que venía gestándose desde antes de la pandemia y que hoy busca cambiar la forma en que se toman decisiones en los tambos y feedlots. La startup Finca IT, fundada por los ingenieros Jodá y Belvedere en la provincia de Buenos Aires, fue seleccionada entre más de 300 empresas iberoamericanas para integrarse al programa Puentes de Talento impulsado por el Ayuntamiento de Madrid y el BID.

La noticia no solo significó visibilidad internacional, sino la posibilidad de acceder a redes de inversión y capacitación en uno de los ecosistemas tecnológicos más activos de Europa. Para el campo, la selección representa una oportunidad concreta para acelerar la adopción de herramientas digitales que conviertan datos en decisiones productivas.

Finca IT nació con la premisa de que cada productor debe ser dueño de sus datos y que esos datos deben transformarse en herramientas prácticas de gestión. Hoy la plataforma administra la información de más de 100.000 animales y trabaja con productores en Argentina, Uruguay, Paraguay, Chile, Honduras y España.

La propuesta es simple: digitalizar la trazabilidad productiva desde el teléfono celular y convertir registros cotidianos en indicadores útiles para aumentar kilos producidos y eficiencia. Según los fundadores, la plataforma combina registros de pesajes, servicios, diagnósticos de preñez y eventos sanitarios para generar indicadores y recomendaciones operativas.

Cómo funciona la plataforma y su efecto en la toma de decisiones

La aplicación permite individualizar cada animal mediante una ficha digital que se completa en campo y se sincroniza en la nube para el acceso remoto de asesor y productor. Con esa base, la plataforma construye reportes de desempeño y tableros que facilitan la planificación de recría, manejo sanitario y evaluación de genética.

Datos, indicadores y recomendaciones

Además de la gestión productiva, la herramienta incorpora datos sanitarios y económicos y arma cuadros de análisis adaptados a cada establecimiento o empresa ganadera. Ese enfoque busca medir el impacto de decisiones puntuales y ofrecer orientación para mejorar la productividad por hectárea o por animal.

La digitalización, según explican los fundadores, permite ver en tiempo real el efecto de un tratamiento, un cambio de alimento o una estrategia de destete, lo que reduce la incertidumbre y mejora la planificación. Esos beneficios resultan particularmente relevantes en sistemas where margins son ajustados y cada decisión tiene impacto en los resultados anuales.

El impulso internacional recibió formación en escuelas de negocios, encuentros tecnológicos y eventos como el South Summit, donde los fundadores conectaron con empresas del sector que aportaron ideas y validaron la propuesta. La exposición en Madrid, además, abrió puertas para explorar mercados que hoy resultan clave para la escalabilidad del proyecto.

A la par del crecimiento de clientes, la compañía trabaja en integrar inteligencia artificial para automatizar la generación de recomendaciones que acompañen la toma de decisiones puntuales. El objetivo es que el productor, desde su teléfono, reciba alertas y sugerencias basadas en historial productivo y en parámetros de campo.

Adopción, precio y próximos desafíos

Para facilitar la adopción, la empresa lanzó un modelo de precios que busca ser accesible para pequeños y medianos productores, con costos que parten de USD 1 por animal por año. Según los creadores, ese valor representa menos del 1 % de los costos totales que suele tener un productor ganadero, por lo que la inversión se contempla como de bajo riesgo frente a los beneficios esperados.

Uno de los retos inmediatos es robustecer la integración con los sistemas tradicionales del mercado y adaptar las funcionalidades a productores de menos escala que aún no dieron el salto a la digitalización. Los fundadores admiten que el mercado argentino sigue siendo el principal objetivo, aunque ya trabajan en consolidar presencia regional.

La historia de los creadores evidencia la combinación entre formación técnica y vínculo directo con la actividad ganadera: Jodá, de 35 años, creció en un pueblo y aprendió de su padre, asesor ganadero, mientras Belvedere sumó experiencia en procesos productivos e industria. Esa mezcla de experiencia práctica y conocimiento tecnológico es la que, según ellos, marca la diferencia.

Cinco años después de aquella decisión tomada en plena pandemia, el proyecto mantiene la misma ambición original: que cada dato registrado en el campo se convierta en una mejor decisión productiva y, en definitiva, en una ganadería más eficiente. La intención ahora es escalar la herramienta con inteligencia artificial y ampliar la base de productores conectados.

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