Analistas recomiendan esperar para vender soja 2025/26 y aprovechar futuras oportunidades de mercado

Aunque no se esperan nuevos picos de alzas, el regreso de los fondos de inversión al mercado podría traer una recuperación de las cotizaciones

El mercado internacional de la soja muestra señales de estabilidad relativa, pero los factores globales y climáticos mantienen abierta la posibilidad de movimientos bruscos.

Analistas y productores observan de cerca la combinación entre una dólar firme, la demanda china y el comportamiento de los precios del petróleo para calibrar decisiones comerciales.

Por qué importa esta calma en los precios

Una divisa estadounidense fuerte sostiene las cotizaciones de los commodities porque encarece las compras para países importadores y atenúa ventas desesperadas en momentos de incertidumbre.

Al mismo tiempo, China continúa adquiriendo cantidades importantes de soja de Estados Unidos, lo que aporta soporte a los mercados a pesar de tensiones comerciales previas.

El conflicto en Medio Oriente y su impacto en el petróleo influyeron en la dinámica de los aceites vegetales y, por extensión, en la soja procesada; sin embargo, el barril se ubicó cerca de USD 70 por barril, bastante por debajo del pico de USD 110-115 observado en el momento más agudo del conflicto.

Ese comportamiento del crudo moderó la volatilidad de los aceites y alivió presiones alcistas adicionales sobre la oleaginosa en los mercados internacionales.

Qué dicen los mercados y los analistas

En Chicago, las cotizaciones desarrollaron un vaivén notable: el mercado mostró niveles en torno a USD 400 por tonelada antes del conflicto en Medio Oriente, llegó a un máximo cercano a USD 455 por tonelada en el clímax y luego cayó a aproximadamente USD 408 por tonelada en días recientes.

Así resume Sebastián Oliveo, analista de la corredora StoneX, la secuencia de precios y la combinación de factores que hoy presionan al mercado hacia una tendencia más baja.

Desde la perspectiva local, una importante variable es el estado fenológico del cultivo: en el país más del 65 % del área implantada aparece en condiciones Buen-Excelente, mejor que el promedio de los últimos cinco años y, por ahora, un argumento bajista para las cotizaciones.

Ese escenario productivo desactiva parcialmente las expectativas de escasez inmediata y complica la formación de precios muy elevados en el corto plazo.

Perspectivas para las campañas 2025/26 y 2026/27

Oliveo estima que es poco probable una suba abrupta en el precio internacional y que lo más probable es que la soja se mantenga levemente por encima de USD 400 por tonelada en el corto plazo, aunque con episodios de volatilidad.

En materia de coberturas, el analista no ve conveniente tomar una referencia de USD 326 por tonelada para la cosecha 2026/27 (mayo de 2027) sin antes observar cómo evolucionan la demanda, los stocks y la posición de los fondos especulativos.

Los compradores domésticos, por su parte, podrían acelerar las compras a medida que se reduzcan los stocks disponibles, generando picos transitorios de actividad comercial que los productores pueden aprovechar.

Ante ese panorama, la recomendación de asesores de mercado es mantener estrategias activas: tomar parte de la producción vendida cuando aparezcan picos y dejar espacio para capturar subas inesperadas.

Qué deben monitorear productores y comercializadores

Para tomar decisiones, conviene seguir cuatro indicadores clave: la evolución del precio del petróleo, las compras de China, los niveles de stock globales y el desarrollo climático de la oleaginosa entre julio y principios de agosto.

  • Petróleo: un barril en alza puede impulsar aceites y soja.
  • Demanda china: cualquier aumento en compras físicas sostiene precios.
  • Fondos especulativos: su entrada o salida amplifica movimientos.
  • Clima: la ventana de julio-agosto define riesgos para la campaña oleaginosa.

En resumen, la combinación de mejor estado de cultivos, un dólar firme y un petróleo moderado deja al mercado de la soja en una meseta con potenciales sobresaltos que conviene vigilar con coberturas parciales y lectura constante de datos.

Los productores que ajusten ventas y posiciones en función de esos indicadores tendrán mayores chances de capturar oportunidades sin exponerse a riesgos innecesarios en un mercado que sigue respondiendo tanto a fundamentos agrícolas como a factores geopolíticos y financieros.

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