La Justicia otorga última oportunidad a histórica algodonera con 360 empleados para evitar la quiebra

El juez civil y comercial de Reconquista, Fabián Lorenzini, le otorgó hoy a la empresa concursada “un período extraordinario” para que consiga el apoyo de sus acreedores; el principal es el Banco Nación

El juez civil y comercial de Reconquista concedió una prórroga hasta el 10 de agosto de 2026 a las 12.00 a la histórica textil Algodonera Avellaneda para intentar alcanzar un acuerdo con sus acreedores y evitar el salvataje o, en última instancia, la quiebra. Esta extensión busca preservar **los puestos de trabajo** de una planta vinculada a la familia **Vice ti** y que emplea a **360** personas.

La medida llega después de que el principal acreedor, el Banco de la Nación Argentina (BNA), que concentra más del **80 %** del pasivo verificado, rechazara las alternativas presentadas por la empresa y complicara hasta ahora cualquier acuerdo preventivo. Además, la exclusividad para homologar propuestas venció a mediados de mayo, lo que había dejado al concurso con escasas salidas inmediatas.

La compañía había pedido que se excluyera el voto del banco, al sostener que actuaba como un acreedor “hostil”, y que su peso porcentual hacía imposible alcanzar las mayorías previstas por la ley concursal. El BNA, por su parte, acreditó un crédito verificado por **$1.585.782.428,89** y **US$260.791.600,40**, que explicó como decisivo para el cómputo de las mayorías.

Ante ese choque, el banco indicó que la propuesta de la empresa no cumplía las condiciones mínimas para ser viable porque no recuperaba el 100 % de los créditos desembolsados a las firmas vinculadas con la actividad común. Ese escenario llevó al conflicto entre la protección del crédito y la posibilidad de mantener a la empresa en marcha.

El juez optó por no aplicar de inmediato la exclusión del voto del BNA ni declarar el concurso fracasado, y en cambio habilitó una “tercera vía” que otorga un nuevo plazo para mejorar las propuestas y sumar apoyos de los acreedores. La resolución persigue así que se explore una salida que combine alternativas de reorganización con la participación del banco y los demás actores.

El magistrado explicó que no corresponde una declaración inmediata de inexistencia de mayorías, y que la vía elegida busca propiciar un diálogo entre las partes para evitar la aniquilación de un entramado productivo y proteger los empleos. En ese sentido, la decisión busca equilibrar la protección del crédito y la preservación de empresas viables.

El expediente ya acumulaba decisiones previas que complicaron la marcha del proceso, como la autorización para que la firma volviera a procesar algodón con la participación de la llamada Nueva Vice ti Argentina y el rechazo posterior de una oferta de pago por parte del BNA. Cuando venció la exclusividad en mayo, el concurso quedó prácticamente sin un plan homologable, lo que motivó la intervención judicial que ahora amplía los plazos.

Con la resolución de hoy, el juez abrió una última instancia antes de que el expediente avance hacia un posible salvataje judicial o hacia la declaración de quiebra, y además solicitó un análisis detallado sobre el origen del endeudamiento. Según el fallo, la crisis financiera de la textil no se explica únicamente por su actividad industrial sino por una operatoria conjunta con la sociedad vinculada.

Garantías cruzadas, magnitud de la deuda y exigencias judiciales

El fallo subraya que ambas compañías asumieron garantías cruzadas para operaciones financieras destinadas mayoritariamente a la agroexportación, y que entre 2018 y 2019 el Banco otorgó créditos por alrededor de US$284 millones. Además, existió una fianza por US$300 millones firmada por directores de la algodonera, montos que hoy forman parte de distintos procesos judiciales.

El juez afirma que el endeudamiento fue progresivo y ligado a la sociedad vinculada, con el apoyo de accionistas, directores y administradores del grupo, lo que generó un severo compromiso patrimonial de la textil. Ese entramado de responsabilidades cruzadas es central para entender por qué la solución exige tanto ajustes financieros como decisiones sobre gobierno corporativo.

La radiografía económica que presenta el expediente muestra un patrimonio neto negativo que supera los $15.461 millones, mientras que el pasivo verificado asciende a aproximadamente $452.154 millones. A esa cifra se suma una deuda generada después del concurso —principalmente con empresas de energía, trabajadores y el fisco— que supera los $6.818 millones.

El juez también analizó las ofertas recibidas por el BNA y concluyó que, en valor presente, implican recuperos muy bajos para la entidad financiera. Según el fallo, las propuestas representan entre **8,66 %** y **23,30 %** del crédito en dólares y entre **0,14 %** y **8,09 %** en pesos, y con las tasas actuales la extensión de plazos reduciría aún más la cobertura de la deuda.

La prórroga otorgada quedó sujeta al cumplimiento de una serie de condiciones, entre las que destaca la presentación de un plan de crisis operativo, comercial y financiero para los próximos 36 meses, documento que hasta ahora no había sido aportado por la algodonera. El juez hizo hincapié en la vulnerabilidad extrema que atraviesan los propios trabajadores y en la necesidad de que el plan contemple medidas concretas para preservarlos.

Al Banco de la Nación se le exigió que acredite las normas internas que le impedirían otorgar quitas y que explique cómo impacta en su cobranza la condición de codeudora solidaria en el concurso de la vinculada Vice ti. La sindicatura, por su parte, deberá presentar informes semanales para monitorear el cumplimiento de las condiciones y evitar la apertura de un proceso liquidativo.

Si el 10 de agosto no se alcanzan las mayorías necesarias, el expediente podrá avanzar en condiciones de salida hacia el salvataje judicial o, en su defecto, hacia la quiebra, y el fallo advierte que la liquidación sería el peor escenario para los acreedores, los trabajadores y la región. La decisión judicial destaca que una reestructuración ordenada ofrece mayores posibilidades de recuperación del crédito, preservación de fuentes de trabajo y la reactivación de un ciclo productivo clave para el mercado textil.

Para la industria textil regional y para el sistema de financiación estatal, la resolución plantea preguntas centrales sobre la gestión de riesgos y la gobernanza empresarial en empresas con vínculos societarios complejos. En las próximas semanas la atención se concentrará en la presentación del plan exigido, las negociaciones con el BNA y la evolución de las ofertas, factores que determinarán el futuro inmediato de la algodonera y sus trabajadores.

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