La histórica fábrica de cosechadoras Vassalli volvió a poner en marcha su actividad industrial después de ocho meses de paralización, según informaron fuentes vinculadas al proceso. La reactivación se concretó en las plantas ubicadas en Firmat, Santa Fe y marca un alivio inmediato para la comunidad local.
La primera prioridad de la nueva gestión fue terminar una cosechadora que había quedado pendiente de entrega y utilizar su producción para cancelar parte de la deuda salarial acumulada con los empleados. Ese movimiento apunta a generar confianza entre los trabajadores y a normalizar la cadena de pagos en el corto plazo.
El traspaso accionario se encuentra en su etapa final y fue liderado por un grupo de inversores encabezado por Roberto Santiago Chielli, que asumió los pasivos de la empresa por un valor simbólico de USD 1. La compañía comunicó que espera concluir las formalidades entre el 24 y el 31 de julio, según las fuentes consultadas.
Mientras se completa la transferencia, los inversores designaron a un nuevo equipo directivo y se informó que en las semanas previas Chielli estuvo a cargo de los detalles finales de la transición. La reactivación operativa comenzó incluso antes de que se formalice totalmente el cambio de propietarios, lo que buscó acelerar la salida de la paralización.
La nueva conducción considera que el escenario comercial es más favorable para lo que resta del año y para la campaña 2026/27, por lo que busca recuperar la capacidad productiva de manera gradual. El objetivo oficial es que la planta vuelva a trabajar a ritmo pleno entre noviembre o diciembre, en coincidencia con la demanda estacional del sector agrícola.
Detalles de la reactivación y el acuerdo de compra
Según la propuesta aprobada por los trabajadores, la reincorporación será por etapas y mantendrá inicialmente el esquema de jornadas de cuatro horas diarias para asegurar continuidad sin sobrecargar la producción. La idea es que, con el avance del plan y la confirmación del traspaso accionario, parte del personal pase a desempeñar tareas en jornada completa en forma escalonada.
La empresa explicó que parte del producto fabricado en esta primera etapa será destinado a regularizar operaciones comerciales que habían quedado inconclusas durante la huelga y la negociación. Ese flujo de ventas tempranas es clave para financiar pagos inmediatos y comenzar a normalizar la situación financiera.
El acuerdo de compra por parte del grupo inversor contempló, además del precio simbólico, la asunción de pasivos que impedían la continuidad operativa, lo que facilitó la aprobación por parte del personal. Esta dinámica de transferencia y reactivación es un ejemplo de cómo se busca preservar la actividad industrial frente a situaciones de crisis.
La reanudación de la producción en Vassalli no sólo es relevante para la fábrica y sus trabajadores, sino también para la cadena de valor del agro argentino, que depende de repuestos y cosechadoras en temporada de cosecha. La normalización de la fabricación aporta previsibilidad para contratistas rurales, chacareros y proveedores de insumos.
A pesar del avance, persisten riesgos e incertidumbres ligados a la confirmación definitiva del traspaso, la reestructuración de pasivos y la evolución de la demanda en mercados domésticos y de exportación. Sin embargo, la puesta en marcha de la planta constituye una señal positiva para el sector y para la ciudad de Firmat.
Los próximos pasos a monitorear incluyen la conformación oficial del directorio, la ratificación del nuevo gerente general y el cronograma concreto de aumento de turnos hasta recuperar la capacidad plena de la planta. Palabra de Campo seguirá la evolución del proceso y reportará los avances en la negociación, la reincorporación de trabajadores y el impacto en la campaña que viene.


