La ganadería tiene precios récord, pero las inversiones todavía no llegan: el desafío que preocupa al sector

Aunque el negocio atraviesa uno de los mejores momentos de las últimas décadas, especialistas advierten que aún no se observa una ola de inversiones que permita producir más carne. Argentina podría aumentar hasta un 25 % su producción mejorando la eficiencia.

La ganadería argentina vive un escenario que hace apenas unos años parecía difícil de alcanzar. Los precios de la hacienda alcanzaron niveles históricamente altos, tanto medidos en pesos constantes como en dólares, devolviendo rentabilidad a una actividad que durante mucho tiempo convivió con márgenes muy ajustados.

Sin embargo, el buen momento económico todavía no se traduce en un crecimiento fuerte de las inversiones. Para los especialistas, ese es hoy el principal interrogante de una cadena que necesita producir más carne para abastecer tanto al mercado interno como a las exportaciones.

No vemos inversiones a gran escala. Hay empresas que avanzan, pero todavía no aparece un movimiento que permita pensar en un crecimiento rápido de la producción”, afirmó Fernando Gil, socio de la consultora Agroideas, durante una entrevista con Palabra de Campo.

El precio ya dejó de ser el problema

Después de años marcados por controles, inflación e incertidumbre, el productor volvió a encontrar valores que hacen rentable el negocio.

Según Gil, hoy el sector atraviesa uno de los mejores escenarios de precios de las últimas décadas.

“Estamos con precios históricamente muy buenos. Eso es lo que le da auge al sector y genera nuevamente interés por la ganadería”, explicó.

La recuperación también está impulsada por un mercado internacional firme, donde la demanda de carne vacuna continúa sosteniendo valores elevados y mejora la capacidad exportadora de Argentina.

Pero producir más sigue siendo la gran deuda

Para el especialista, tener buenos precios no garantiza automáticamente una mayor producción.

La verdadera asignatura pendiente continúa siendo la productividad, especialmente en la etapa de cría, donde todavía existen enormes diferencias entre establecimientos.

Los altos precios de la hacienda devolvieron rentabilidad a la actividad, pero las inversiones aún avanzan con cautela.
Los altos precios de la hacienda devolvieron rentabilidad a la actividad, pero las inversiones aún avanzan con cautela.

“Lo que todavía debemos mejorar son los porcentajes de destete y la eficiencia productiva. Ahí está el verdadero desafío”, sostuvo Gil.

Hoy Argentina mantiene indicadores reproductivos inferiores a los de países ganaderos como Australia o Estados Unidos, donde una mayor eficiencia permite producir mucho más con una cantidad similar de vientres.

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Argentina podría producir un 25 % más de carne

Uno de los datos más relevantes de la entrevista es el enorme potencial productivo que todavía conserva la ganadería nacional.

Actualmente el país produce alrededor de 3 millones de toneladas de carne vacuna por año, pero podría acercarse a 4 millones de toneladas sin necesidad de aumentar significativamente el stock bovino.

“Primero debemos mejorar la eficiencia, lograr más terneros y aumentar el peso de faena. Después podremos pensar en incrementar la cantidad de vacas”, explicó el consultor.

Eso significa que Argentina podría producir cerca de un millón de toneladas adicionales, únicamente mejorando variables de manejo, sanidad, genética y alimentación.

¿Por qué todavía no aparecen las inversiones?

La respuesta no pasa solamente por la rentabilidad.

Después de muchos años de reglas cambiantes, restricciones comerciales y alta inflación, el productor todavía necesita recuperar confianza antes de embarcarse en inversiones de largo plazo.

Además, la propia actividad ganadera tiene tiempos biológicos que impiden cambios inmediatos.

Retener una vaquillona, mejorar la genética o aumentar los índices reproductivos son decisiones cuyos resultados recién aparecen varios años después.

Por eso, aunque el contexto económico mejoró, el crecimiento de la producción será necesariamente gradual.

La industria frigorífica atraviesa el momento más difícil

Paradójicamente, quien hoy enfrenta mayores dificultades es la industria frigorífica.

La escasa oferta de hacienda obliga a competir por los animales disponibles, elevando el costo de la materia prima y reduciendo los márgenes de muchas plantas.

“La industria tiene números mucho más ajustados porque debe pagar cada vez más por la hacienda”, explicó Gil.

Especialistas sostienen que mejorar la eficiencia reproductiva permitiría aumentar hasta un 25 % la producción de carne vacuna.
Especialistas sostienen que mejorar la eficiencia reproductiva permitiría aumentar hasta un 25 % la producción de carne vacuna.

La menor faena también limita la utilización de la capacidad instalada y explica parte de la caída del nivel de actividad registrada durante los últimos meses.

Más producción, la única salida para estabilizar el mercado

En los últimos años el consumo de carne vacuna cayó en Argentina y muchas familias reemplazaron parte de sus compras por pollo o cerdo.

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Sin embargo, para Gil el problema de fondo sigue siendo la oferta.

“No queda carne sin vender. Toda la producción encuentra mercado. Si hubiera mucha más oferta, los precios naturalmente bajarían”, aseguró.

Por eso considera que el objetivo estratégico de toda la cadena debe ser producir más, ya que un aumento sostenido de la oferta permitiría fortalecer simultáneamente el consumo interno y las exportaciones.

El desafío ya no pasa por tener más vacas

Durante décadas buena parte del debate ganadero giró alrededor del tamaño del rodeo.

Hoy, según los especialistas, el foco cambió.

El verdadero salto productivo dependerá de lograr más terneros por vaca, mejorar los índices reproductivos y aumentar el peso de faena, variables que permitirían incrementar significativamente la disponibilidad de carne sin necesidad de expandir el stock bovino.

Mientras los precios continúan ofreciendo un escenario favorable, la gran incógnita pasa por saber cuándo aparecerán las inversiones necesarias para transformar esa oportunidad en un aumento real de la producción.

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