Estrategias de recría eficiente para producir kilos baratos de ganado y mejorar la rentabilidad

Lograr que el animal gane peso de manera eficiente sobre base pastoril es la clave para producir “kilos baratos” y mejorar la ecuación económica del sistema ganadero. Esta estrategia transforma a la recría en un pilar de la rentabilidad ganadera y repercute directamente en el desempeño del feedlot.

Para el consultor Julián Soriano Bouissou, de Provimi Cargill Animal Nutrition & Health, el éxito pasa por maximizar el aprovechamiento del forraje sin resignar productividad. El objetivo es criar al animal al mínimo costo manteniendo niveles de crecimiento que sostengan el planteo productivo.

EL VALOR ECONÓMICO DE UNA BUENA RECRÍA

La recría comprende desde el destete, con animales de entre 180 y 200 kilos, hasta llegar a alrededor de 300 o 350 kilos antes del ingreso al feedlot. Esa etapa concentra una oportunidad clara para mejorar resultados porque incide en el costo del kilo producido.

Prolongar una recría eficiente y con buenas ganancias diarias de peso ayuda a amortiguar la relación de compra-venta entre el ternero y el novillo terminado. En mercados volátiles, esa amortiguación puede marcar la diferencia entre un negocio rentable y uno con márgenes reducidos.

Una recría bien conducida reduce la cantidad de días de alimentación intensiva en el corral y, por ende, disminuye costos de terminación. Ese efecto encadena mejoras en la eficiencia global del sistema y en la capacidad de respuesta ante cambios de precio.

Incorporar suplementos en niveles cercanos al 1 % del peso vivo permite incrementar las ganancias diarias hasta valores próximos a 700 u 800 gramos diarios. Según especialistas, ese aporte no necesariamente genera un aumento desproporcionado en los costos de alimentación cuando se integra con manejo forrajero eficiente.

SUPLEMENTACIÓN EN LA RECRÍA, PARA MÁS PRECISIÓN

Cuando la calidad del forraje es limitante, especialmente en ciertas épocas del año o en planteos con pasturas megatérmicas, la suplementación estratégica cobra protagonismo. Ese apoyo nutricional es clave para llegar a terminación con bovinos en condiciones de expresar su potencial de engorde.

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Las dietas de recría no demandan niveles energéticos extremos, sino un aporte proteico adecuado del orden del 15 % al 16 %. Ese balance favorece el desarrollo óseo y muscular sin sobrecargar el sistema con costos innecesarios.

En la práctica, combinar manejo del recurso forrajero con suplementos pensados según la estación y la condición del animal entrega mejores resultados que soluciones uniformes. El monitoreo de la ganancia diaria de peso y del estado corporal permite ajustar las raciones y optimizar la inversión.

La adopción de herramientas de monitoreo de pasturas y la consideración de la variabilidad climática son factores que hoy condicionan la decisión sobre cuándo y cuánto suplementar. Integrar datos productivos con pronósticos y mediciones del recurso mejora la precisión de la estrategia.

CLAVES PARA LA TOMA DE DECISIÓN

En síntesis, priorizar el aprovechamiento forrajero, considerar suplementar en torno al 1 % del peso vivo y asegurar un aporte proteico del 15 % al 16 % son estrategias que potencian la recría. Estos ajustes facilitan alcanzar referencias de crecimiento cercanas a 700 u 800 gramos diarios y reducir los costos por kilo producido.

El consejo práctico para el productor es trabajar con un asesor técnico y adaptar las recomendaciones al contexto de estación, forraje y mercado. Esa combinación de técnico-económico es la que sostiene la competitividad y la rentabilidad ganadera en escenarios cambiantes.

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