El pronóstico de una campaña con mayor disponibilidad de agua volvió a encender una discusión conocida en la provincia de Buenos Aires: quién financia los caminos rurales y qué ocurre con los recursos que ya pagan los productores. CARBAP rechazó la posibilidad de redirigir parte de esos fondos a obras hidráulicas y reclamó que cada partida cumpla el destino para el que fue creada.
Un recurso que el campo ya aporta
Pablo Ginestet, presidente de la entidad, explicó que el 12,5% del impuesto inmobiliario rural se transfiere a los municipios con un objetivo vinculado a la red vial. A ese aporte se suman las tasas municipales que abonan los productores para conservar y mejorar los caminos.
Por eso, la organización cuestiona que esos recursos se usen para cubrir otras necesidades. “No se puede resolver un problema desfinanciando otro”, planteó Ginestet. Los caminos son la vía de salida de granos, leche, hacienda y producciones intensivas, pero también garantizan el acceso de familias, escuelas rurales, ambulancias y servicios.
El Niño cambia la urgencia
La posibilidad de un evento El Niño aumenta la preocupación. Después de años con déficits hídricos, un ciclo más lluvioso puede recuperar perfiles y mejorar rindes, aunque también expone canales, alcantarillas y trazas que no recibieron mantenimiento suficiente.
La diferencia entre una lluvia productiva y una emergencia muchas veces está en la infraestructura previa. Cuando cunetas y desagües funcionan, el agua escurre y los caminos se recuperan. Cuando las obras llegan tarde, poblaciones y establecimientos pueden quedar aislados.
El Plan del Salado, una deuda estructural
Ginestet también reclamó acelerar las etapas pendientes del Plan Maestro Integral de la Cuenca del Río Salado. La obra es clave para una vasta región productiva bonaerense y sus demoras prolongan la exposición tanto a inundaciones como a anegamientos persistentes.
CARBAP pide separar las cuentas: conservar los fondos viales para caminos y financiar las obras hidráulicas con presupuestos específicos, información pública y cronogramas verificables. Esa trazabilidad permitiría saber cuánto se recauda, dónde se invierte y qué nivel de ejecución alcanza cada municipio o proyecto.
El agua puede impulsar la campaña, pero sin infraestructura también puede frenarla. La discusión por los recursos no es administrativa: define si la producción puede entrar y salir, y si las comunidades rurales mantienen conectividad cuando el clima deja de acompañar.



