Golpe a la producción de maíz en Entre Rios: cayeron la siembra, producción y rendimiento

Los tres grandes efectos climáticos (sequía, altas temperaturas y lluvias casi nulas) entre noviembre y enero generaron un déficit hídrico y caída del rendimiento del cereal, por lo que los productores optaron por destinarlo al consumo animal o lo dieron por perdidos.

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Según la Bolsa de Cereales de la provincia, la campaña agrícola 2022/23 en Entre Ríos anotó una caída en la siembra, producción y rendimiento promedio del maíz de primera, producto de los efectos del evento climático «La Niña», que se registró por tercer año consecutivo en la región.

En un informe, la entidad bursátil, destacó que «también impactaron en el grano la sequía de la región, calificada como la peor de los últimos 60 años, las altas temperaturas y las lluvias muy por debajo de los registros normales históricos».

Unas 378.900 hectáreas fueron implantadas con maíz de primera, un 18 por ciento (83.000 hectáreas) menos que en la temporada anterior y la siembra más baja desde 2019.

El documento reveló que «un 18% del total implantado (67.000 hectáreas) no fueron cosechadas, un 356 por ciento más (52.300) que el ciclo pasado. Además, las escasas precipitaciones de septiembre imposibilitaron concretar el área inicialmente programada.

BAJOS RENDIMIENTOS

La producción de maíz de primera fue de 650.415 toneladas, menos de la mitad de lo que se registró en el ciclo anterior (788.380 toneladas menor) y la menor de los últimos diez años.

En ese marco, el rendimiento promedio provincial fue de 2.085 kilogramos por hectárea, el más bajo de los últimos diez años, una disminución interanual del 35% (1.132 kilos por hectárea) y del 62% comparado al promedio del último lustro (3.355 kilos por hectárea).

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Pero si se tiene en cuenta el área no cosechada y pérdida, el rendimiento baja a 1.717 kilogramos por hectárea, el 52% de lo que el productor necesita para cubrir gastos en la campaña, ubicado en torno a los 3.314 kilos.

Por eso, la entidad bursátil consideró que por cada hectárea sembrada con maíz, el productor perdió el equivalente a 1.597 kilos por hectárea; y se proyecta una pérdida equivalente a US$ 170 millones.

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